26/8/19

Julio Cortázar: Cuentos   
                        
BIBLIOTECA PERSONAL - Por Jorge Luis Borges
(Buenos Aires - Argentina)
 

Hacia mil novecientos cuarenta y tantos, yo era secretario de redacción de una revista literaria, más o menos secreta.  Una tarde, una tarde como las otras, un muchacho muy alto, cuyos rasgos no puedo recobrar, me trajo un cuento manuscrito.  Le dije que volviera a los diez días y que le daría mi parecer.  Volvió a la semana.  Le dije que su cuento me gustaba y que ya había sido entregado a la imprenta.  Poco después, Julio Cortázar leyó en letras de molde Casa tomada con dos ilustraciones a lápiz de Norah Borges.  Pasaron los años y me confió una noche, en París, que ésa había sido su primera publicación.  Me honra haber sido su instrumento.

El tema de aquel cuento es la ocupación gradual de una casa por una invisible presencia.  En ulteriores piezas Julio Cortázar lo retomaría de un modo más indirecto y por ende más eficaz.

Cuando Dante Gabriel Rossetti leyó la novela Cumbres borrascosas le escribió a un amigo: "La acción transcurre en el infierno, pero los lugares, no sé porqué, tienen nombres ingleses".  Algo análogo pasa con la obra de Cortázar.  Los personajes de la fábula son deliberadamente triviales.  Los rige una rutina de casuales amores y de casuales discordias.  Se mueven entre cosas triviales: marcas de cigarrillo, vidrieras, mostradores, whisky, farmacias, aeropuertos y andenes.  Se resignan a los periódicos y a la radio.  La topografía corresponde a Buenos Aires o a París y podemos creer al principio que se trata de meras crónicas.  Poco a poco sentimos que no es así.  Muy sutilmente el narrador nos ha atraído a su terrible mundo, en que la dicha es imposible.  Es un mundo poroso, en el que se entretejen los seres; la conciencia de un hombre puede entrar en la de un animal o la de un animal en un hombre.  También se juega con la materia de la que estamos hechos, el tiempo.  En algunos relatos fluyen y se confunden dos series temporales.

El estilo no parece cuidado, pero cada palabra ha sido elegida.  Nadie puede contar el argumento de un texto de Cortázar; cada texto consta de determinadas palabras en un determinado orden.  Si tratamos de resumirlo verificamos que algo precioso se ha perdido.


19/6/19

Tolkien. Consejos para escritores                        


por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz
Donostia-San Sebastián-España


John Ronald Reuel Tolkien nació en Orange (Sudáfrica) en 1982 y murió en Bournemouth (Reino Unido) en 1973, a la edad de 81 años. A los tres años, por motivos de salud, se trasladó a Inglaterra con su madre y lo que iba a ser una visita temporal, se convirtió en definitiva, ya que su padre murió al poco tiempo y dejó a la familia sin recursos económicos.
Desde niño, mostró afición por el aprendizaje de los idiomas. Pronto sus profesores descubrieron su pasión por la filología y lo alentaron a inventar lenguas nuevas. En la universidad, se especializó en filología griega y nórdico antiguo. En 1920 fue contratado por la Universidad de Leeds como profesor de inglés. De 1925 a 1945, ocupó la cátedra Rawlinson y Bosworth en la Universidad de Oxford, donde impartió anglosajón y, de 1945 a 1959, fue profesor de Lengua y Literatura inglesa en Merton.
Pero Tolkien es conocido como escritor, por ser el autor ─entre otros─ de El Hobbit y, sobre todo, de El Señor de los Anillos, novela de fantasía épica dividida en tres volúmenes y publicada entre 1954 y 1955. La obra se hizo muy popular al poco de su publicación y los británicos dicen que es el mejor libro escrito en el siglo XX. Tolkien está considerado como el padre de la literatura de alta fantasía.
A lo largo de su vida, Tolkien escribió una larga colección de cartas a editores, amigos y lectores que, a su muerte, fueron seleccionadas por su biógrafo oficial, Humphrey Carpenter, con la colaboración de su hijo Christopher Tolkien, y publicadas por el propio Carpenter bajo el título The letters of J.R.R. Tolkien. Son 354 cartas fechadas entre 1914 y 1973, cuatro días antes de su muerte, que se pueden leer aquí en inglés. También existe una versión del libro en castellano publicado en 1993 por Editorial Minotauro.
Las cartas versan sobre muy diversos contenidos: las dos espantosas guerras que tuvo que vivir (en la I Guerra Mundial participó en la batalla del Somme y perdió a varios amigos), su fascinación por las lenguas y el lenguaje, su relación con alumnos y colegas y otras muchas cosas más.
Pero también hay un extenso repertorio de opiniones acerca de la literatura, así como una descripción de las penurias y alegrías que él padeció en el proceso creativo de su obra. Se han hecho muchos compendios de las mejores recomendaciones de Tolkien para ser un buen escritor. Una de ellas es “Siete consejos de Tolkien para ser un buen escritor”, publicada en el blog de Infobae el 5 septiembre de  2015. Las diez que presentamos a continuación han sido traducidas de una infografía en inglés publicada en agosto de 2014.

1.- La vanidad es inútil
“Ciertamente espero dejar mi obra corregida y en su forma definitiva, como para tirarla al cesto der los papeles. A fin de cuentas, todos los libros van a parar allí”.
2.- Mantén firme el labio superior (escribe incluso en la adversidad)
A pesar de sus problemas personales ─la enfermedad, el exceso de trabajo o la preocupación por su hijo Christopher, alistado en la Royal Navy─, se dedicó de lleno a la escritura. Tuvo que compaginar su trabajo diario con su deseo de escribir historias épicas, como las contenidas en “Tierra Media”. Pero siempre encontraba tiempo, aunque tardó 7 años en escribir “El Hobbit”.
3.- Escucha a los críticos
Tolkien escribe a su editor acerca de los comentarios hechos por C.S. Lewis sobre El Señor de los Anillos. “Cuando me dijo que podía hacerlo mejor, mucho mejor, yo le respondí que lo iba a intentar. Me senté y escribí el capítulo una y otra vez. Se trataba de la escena del enfrentamiento entre Gandalf y su rival, el mago Saruman, en la ciudad devastada de Isengard, la escena que a mí me parece la mejor del libro”.
4.- Deja que la pasión conduzca tu escritura
La afición de Tolkien eran los idiomas. Le encantaba crear el suyo propio basado en los lenguajes antiguos. Esa obsesión le sirvió para concebir culturas completas inspiradas en esos idiomas y luego narró historias acerca de ellos, que se convirtieron en leyenda. Si escribes algo que no sientes de verdad, solo expondrás algo frívolo y sin vida.
5.- La poesía como vehículo hacia la prosa
Cuando Tolkien no podía expresar sus pensamientos en prosa intentaba hacerlo en verso. La primera versión de la canción de Strider relativa a Luthien apareció por primera vez en la Universidad de Leeds, pero el cuento entero esbozado por Aragorn fue escrito como un poema de gran longitud. Si tratas de expresar tus pensamientos en forma de verso, conseguirás que tu cerebro piense profundamente sobre la redacción, la estructura y los recursos literarios.
6.- Accidente feliz
“El Hobbit vio la luz y mi relación con A&U empezó por accidente”. A veces los accidentes ocurren, y a veces esos accidentes consiguen que un escritor conozca a un editor o le sirven para crear una novela. Tolkien inventó mundos enteros y luego utilizó lo que sabía de mitos y leyendas para contar historias icónicas, historias arquetípicas fundamentadas en esos lugares mágicos. A pesar de que él lo planificaba todo meticulosamente, tenía la suerte de que le sucedieran accidentes felices. Un accidente puede ser a veces milagroso.
7.- Los sueños inspiran
“Una noche tuve un sueño horrible con una ola descomunal que procedía del mar en calma y se adentraba en la tierra verde… cuando me desperté, estaba exhausto, balbuceando en la profundidad de las aguas. Más tarde, solía dibujar la escena y escribir malos poemas con ese tema”. Tolkien aprovechó este sueño para describir esa sensación de ahogarse, en la conquista de la Tierra Media. También lo utilizó en otras ocasiones: el ahogamiento de Isengard, la Ciénaga de los Muertos y el casi ahogamiento de Sam Gamyi al seguir Frodo.
8.- Personas de la vida real para crear tus personajes
Tolkien extrajo de la vida real gente para poblar el maravilloso mundo de la Tierra Media. Mira a tu alrededor. Muchas de las personas que tú conoces pueden ser personajes apropiados para tu novela. Es divertido imaginarlos como héroes o en una situación de peligro creada por ti.
9.- Tú puedes ser el próximo autor de un bestseller
Tolkien fue sorprendido por el éxito de su primer libro y también de los siguientes. Sentía, literalmente, que su condición de autor más vendido había sido un completo accidente. Eso da una esperanza a todos los escritores, pero sabed que no logró esa categoría sin seguir muchos de los consejos que aparecen en este artículo.
10.- No importa si tu libro te parece vulgar. Ya mejorarás
 “Ahora descubro que El Señor de los Anillos tiene partes buenas”. Esto quiere decir que, al leer sus libros años después de escribirlos, su experiencia le dijo que, en ese momento, era un escritor mucho mejor que cuando publicó Hobbit. Es posible que tú sientas lo mismo cuando vuelvas a leer libros que escribiste cuando eras joven.

serescritor
  

20/4/19

El vino de los reyes y el rey de los vinos… de la Antigüedad                                      
             

Como bien reza el dicho en latín “De gustibus non est disputandum” (“sobre gustos no se disputa” o su equivalente “sobre gustos no hay nada escrito”), es difícil y arriesgado lo de calificar un producto como el mejor, y más cuando el producto del que estamos hablando es el vino… de la Antigüedad. Así que, a falta de guías de referencia como Peñín o Parker y sirviéndonos de los textos clásicos, me atrevería a calificar como los mejores vinos de la Antigüedad el Commandaria y el Falerno.
Estaréis conmigo en que el Commandaria, un vino que se elaboró por primera vez hace 5.000 años y que hoy en día se sigue produciendo, algo tiene que tener y que debe incluirse en este artículo -según el Libro Guinness de los Récords es el vino más antiguo del mundo-. Comandaria es un vino dulce para postres de un tono ámbar oscuro que se elabora con uvas procedentes de las estribaciones de los montes Troodos en Chipre. Tras la vendimia, las uvas se dejan al sol durante diez días para aumentar la densidad de sus azúcares, y a medida que envejece en barricas de roble -se ha abandonado la costumbre de hacerlo en tinajas de barro- se intensifica su viscosidad y dulzura. Lógicamente, un vino con esta antigüedad ha sido espectador y protagonista de muchas historias.


En 1191, con motivo de la boda celebrada en la capilla de San Jorge de Limasol (Chipre) entre Ricardo Corazón de León y Berenguela de Navarra, se sirvió Commandaria y las palabras del rey de Inglaterra no dejaban lugar a dudas…
Es el vino de los reyes y el rey de los vinos
Desde finales del siglo XV, la isla de Chipre estuvo bajo el dominio de la República de Venecia convirtiéndose en uno de los centros comerciales más importantes del Mediterráneo. Casi un siglo más tarde, se hacía con el poder en el Imperio Otomano el sultán Selim II. Siempre mostró más preocupación por la poesía, el buen comer y, sobre todo, el buen beber, que por las artes de la política. Su adicción al Commandaria llegó a tal punto que, según cuenta la leyenda, para asegurase su suministro decidió invadir Chipre en 1570. La reacción de la comunidad cristiana no se hizo esperar: se creó la Liga Santa y se enfrentaron al Imperio Otomano en Lepanto. A pesar de la victoria de la Liga, encabezada por don Juan de Austria, Chipre permaneció bajo el domino otomano durante tres siglos. Aunque el hecho de pensar que pudo invadir Chipre por el vino pueda parecer una frivolidad, la realidad es que Selim II ha pasado a la posteridad con el sobrenombre de “el Borracho” y, además, murió tal como vivió: debido a una enorme borrachera se cayó y falleció al golpearse la cabeza. Así que, tampoco sería nada extraño.
¿Y qué decir del Falerno? Debido a la escasez de su producción y a que gustaba de consumirse tras varios años envejeciendo, el Falerno era el vino más caro y que sólo la élite podía permitirse… (graffiti encontrado en Pompeya)
Por un as puedes beber vino,
por dos puedes beber el mejor,
y por cuatro puedes beber Falerno.
Procedente de las vides cultivadas en una pequeña franja de terreno alrededor del monte Falerno, también llamado Massico, en la región de Campania al sur de la ciudad de Nápoles, era también un blanco dulce con alto contenido alcohólico que se dejaba envejecer durante decenas de años en ánforas de barro.
Ningún otro vino tiene un rango más alto en la actualidad. […] Se distinguen tres variedades: Falerno Caucino que crece en la parte superior de la colina, Falerno Faustiana a medio camino, y Falerno en la parte inferior. (Plinio el Viejo en Historia Natural)
¿Por qué te retrasas, muchacho, en escanciar el inmortal Falerno? (Marcial en Epigramas)
Hay clases de vino, entre ellos el de Falerno, tales que cuantos más años se tuvieren guardados, tanto más beneficio producen cuando se sacan. […] ¿Qué hay de necesario para nuestras necesidades que en Italia no sólo no nazca sino que incluso no se haga excelente? ¿Qué harina compararé con la de Campania? ¿Qué trigo con el de Apulia? ¿Qué vino con el de Falerno? ¿Qué miel con la de Talento? ¿Qué aceite con el de Venafro? (Varrón en Rerum Rusticarum)

Incluso tenemos datos de la considerada mejor cosecha de la historia, el Falerno opimiano, llamado así por el cónsul de Roma Opimio, del 121 a.C. Se dice que Julio César para celebrar su triunfo en Hispania dio un banquete en el que se sirvió Falerno de esta cosecha -ya tenía 60 años-, e incluso que Calígula gustaba de regar sus orgías con este vino… de 160 años (¿?). En agosto del 79, con la erupción del Vesubio, se perdieron la mayor parte de las vides. Aunque se intentaron replantar, la producción desde aquel momento fue muy escasa, convirtiéndose casi en objeto de culto o de coleccionista. Mediante el Edicto de Diocleciano en 301, se fijó un precio de 30 denarios por un sextarius (medio libro) de Falerno, cuando el resto de vinos estaba entre los 8 y los 16.
Y para rematar con las excelencias de este vino, habría que citar a Galeno, médico personal de emperadores y cuyos preceptos marcaron tendencia durante siglos. El producto estrella de este médico era la triaca de Galeno, un preparado compuesto por decenas de ingredientes, que se utilizaba como antídoto para venenos y como medicamento para curar numerosas enfermedades. Además, aconsejaba acompañar su remedio milagroso con vino, por considerarlo también como un remedio medicinal. Así que, siendo médico del emperador Marco Aurelio, decidió emprender la búsqueda del mejor vino del mundo…
Puesto que todo lo que es mejor de todos los confines del mundo se abre camino, dentro de la excelencia debe escogerse lo óptimo para los más grandes de entre ellos. Así pues, en cumplimiento de mi deber, descifré las indicaciones de cosecha de las ánforas de todos los vinos Falernos y sometí a mi paladar todo aquel que tuviera más de 20 años. Seguí hasta que encontré un vino sin atisbos de amargor. Un vino antiguo que no había perdido su dulzura es el mejor de todos.
No sabemos la cosecha de aquel vino, pero era… Falerno.

Fuente: http://historiasdelahistoria.com/2017/10/14/vino-los-reyes-rey-los-vinos-la-antiguedad
Publicado originalmente en Vivanco

5/3/19

¿Por qué el concreto que elaboraban los romanos hace más de 2.000 años era más resistente que el que se usa ahora?


Ha intrigado a los científicos durante mucho tiempo por su durabilidad y resistencia, pero ahora el secreto de las construcciones realizadas en la época del Imperio Romano parece haber sido finalmente revelado.

Un grupo de investigadores afirma haber descubierto la química detrás del concreto usado por los romanos, que ha permitido que sus construcciones perduren por milenios.
En los antiguos diques marinos usaban un tipo de concreto elaborado con cal y cenizas volcánicas que adherían a las rocas.
Ahora, los científicos han descubierto que hay elementos en el material volcánico que, al reaccionar al contacto con el agua salada, fortalecen la construcción.

Los expertos creen que este hallazgo podría llevar al uso de materiales de construcción más benignos para el medioambiente.
A diferencia de la mezcla moderna de concreto que se erosiona con el tiempo, la mezcla usada por los romanos parece fortalecerse con su exposición a los elementos, particularmente al agua marina.
En pruebas anteriores con muestra tomadas de antiguos rompeolas y puertos romanos, los investigadores descubrieron que el concreto que usaban contenía un mineral raro llamado aluminio tobermorita.


Cristales

Los expertos creen que esta sustancia fortalecedora se cristalizaba en la cal cuando la mezcla romana generaba calor al ser expuesta al agua de mar.
Los investigadores han realizado una revisión más detallada de las muestras tomadas en los puertos utilizando un microscopio de electrones para hacer un mapa de la distribución de los elementos.
También usaron otras dos técnicas llamadas microdifractación con rayos X y espectroscopia Raman, para lograr una mayor comprensión sobre su química.
De acuerdo con los científicos, el nuevo estudio mostró cantidades significativas de aluminio tobermorita propagándose en el tejido del concreto, junto a un mineral poroso llamado phillipsita.
Así, aseguran que la exposición a largo plazo al agua marina ayudó a que estos cristales siguieran creciendo con el tiempo, reforzando el concreto y previniendo la aparición de grietas.

"Contrariamente a los principios sobre los que se basa el concreto moderno hecho a base de cemento, los romanos crearon un concreto similar a una roca que prospera en el intercambio químico con el agua de mar", dijo Marie Jackson, investigadora de la Universidad de Utah y autora principal del estudio que fue publicado en la revista especializada American Mineralogist.

La fórmula antigua difiere mucho de la que se usa en la actualidad.
Los edificios modernos son construidos con un concreto que se basa en el uso del cemento Portland.
Eso implica el calentamiento y la trituración de una mezcla de varios ingredientes que incluyen piedra caliza, arenisca, ceniza, tiza, hierro y arcilla. El material fino se mezcla entonces con "agregados", tales como rocas o arena, para construir estructuras de hormigón.

El proceso de elaboración del cemento moderno tiene un gran impacto ambiental. Se lo considera responsable de 5% de las emisiones globales de CO2.


Fuente (artículo completo):  http://www.bbc.com/mundo/noticias-40502519

12/12/18

Imaginemos la Tierra como un vasto desierto…

Ha sido unos de los principales escritores argentinos del siglo XX  uno de cuyas obras, Rosaura a las diez, tuvo enorme repercusión. Sobre su estilo se ha dicho que era un ”ejercitador de letras” siempre admirablemente construidas, aunque con personajes o situaciones que bordean lo estrafalario, con predominio de la intriga y también el humor que tiende al negro.
 
Imaginad que un día estalla una guerra atómica. Los hombres y las ciudades desaparecen. Toda la tierra es como un vasto desierto calcinado. Pero imaginad también que en cierta región sobreviva un niño, hijo de un jerarca de la civilización recién extinguida. El niño se alimenta de raíces y duerme en una caverna. Durante mucho tiempo, aturdido por el horror de la catástrofe, sólo sabe llorar y clamar por su padre. Después sus recuerdos se oscurecen, se disgregan, se vuelven arbitrarios y cambiantes como un sueño. Su terror se transforma en un vago miedo. A ratos recuerda, con indecible nostalgia, el mundo ordenado y abrigado donde su padre le sonreía o lo amonestaba, o ascendía  (en una nave espacial) envuelto en fuego y en estrépito hasta perderse entre las nubes. Entonces, loco de soledad, cae de rodillas e improvisa una oración, un cántico de lamento. Entretanto la tierra reverdece: de nuevo brota la vegetación, las plantas se cubren de flores, los árboles se cargan de frutos. El niño, convertido en un muchacho, comienza a explorar la comarca. Un día ve un ave. Otro día ve un lobo. Otro día, inesperadamente, se halla frente a una joven de su edad que, lo mismo que él, ha sobrevivido a los estragos de la guerra nuclear. Se miran, se toman de la mano: ya están a salvo de la soledad. Balbucean sus respectivos idiomas, con cuyos restos forman un nuevo idioma. Se llaman, a sí mismos, Hombre y Mujer. Tienen hijos. Varios miles de años más tarde una religión se habrá propagado entre los descendientes de ese Hombre y de esa Mujer, con el padre del Hombre como Dios y el recuerdo de la civilización anterior a la guerra como un Paraíso perdido.

Fuente: gracus/babeuf 
http://www.gracus.com.ar/?p=4018#more-4018

2/11/18

El mundo no se acaba en Sartre y Camus          

 

 
Tras el declive que siguió al existencialismo y el ‘nouveau roman’, hoy una generación con estilo punzante e ironía subyacente ha revertido las burlas hacia la literatura francesa.
En Casa Tomada de Julio Cortázar, el narrador confiesa que a veces, interrumpiendo su vida de recluso, iba a dar una vuelta por las librerías y “preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina”. Hasta hace pocos años, este juicio sepulcral, que Cortázar entendió como irónico, fue sentido como válido en Argentina, en España y en gran parte del mundo literario. 

A partir del mitigado escándalo producido por la obra (y vida) de Louis-Ferdinand Céline, quien fue probablemente el novelista más importante de toda la literatura moderna, y después de los existencialistas, la presencia de autores de lengua francesa como Nathalie Sarraute, Marguerite Yourcenar, Michel Tournier en la segunda mitad del siglo veinte no alteró fundamentalmente la opinión de los lectores más allá de los confines de su idioma. Ni siquiera el éxito internacional de Marguerite Duras con El amante, ni los premios Nobel otorgados a Claude Simon en 1985 y a Le Clézio en 2008, alentaron el reconocimiento de esa literatura como “valiosa”. 

Borges y Bioy se burlaron ferozmente del nouveau roman en sus Crónicas de Bustos Domecq y Mavis Gallant condenó el engagement politique de sus autores preguntándose si Hiroshima mon amour no se hubiese vendido más si Duras le hubiese puesto como título Auschwitz mon chou.    

Mediaisla - Letras vueltas
http://mediaisla.net/revista/2014/10/letras-vueltas-8/

16/8/18


CHARLES BUKOSKY


                                                                                                                                                       
                                                                                                                                         
AVISO AMISTOSO A UN MONTÓN DE JOVENCITOS*

Ve al Tibet
cabalga un camello
lee la Biblia
tiñe tus zapatos de azul
deja crecer tu barba
da la vuelta al mundo en una canoa de papel
suscríbete al “The Saturday Evening Post”
mastica solamente con el lado izquierdo de tu boca
cásate con una mujer de una sola pierna
aféitala con una buena máquina
tatúa tu nombre en su brazo
cepilla tus dientes con gasolina
duerme todo el día y trepa árboles de noche
sé un monje y bebe perdigones y cervezas
sujeta tu cabeza bajo el agua y toca el violín
haz la danza del vientre ante velas rosadas
mata a tu perro
postúlate a alcalde
vive en un barril
siembra tulipanes en la lluvia

pero no escribas poesía


SOLO, CON TODOS*

La carne cubre el hueso
y ponen una mente
adentro
a veces un alma
y las mujeres rompen
jarrones contra las paredes
y los hombres beben
mucho
y nadie encuentra
al otro
pero se escudan
buscando
arrastrándose de cama en cama
la carne cubre
el hueso y la
carne busca
algo más que carne

No hay ninguna posibilidad
estamos todos entrampados
en un destino
singular

nadie encuentra
al otro
Los tristes barrios llenos
los basureros llenos
los manicomios llenos
los hospitales llenos
los cementerios llenos

nada más
se llena


LA TRAGEDIA DE LAS HOJAS*

Me desperté en medio de la resaca
y los helechos estaban muertos
las plantas amarillas como maíz en sus potes
mi mujer se había ido
y las botellas vacías como cadáveres desangrados
me rodeaban con su inutilidad:
sin embargo seguía brillando el sol
y la nota de mi casera estaba arrugada en una
amarillez agradable e inofensiva;
ahora lo que necesitábamos
era un buen comediante, al viejo estilo,
un bufón con bromas sobre el dolor absurdo;
el dolor es absurdo porque existe y nada más;
me afeité cuidadosamente con una máquina vieja,
el hombre que una vez fue joven y se decía
que era un genio; pero
esa es la tragedia de las hojas,
de los helechos muertos, de las plantas muertas;
me dirigí a la oscura sala
donde estaba la casera
terminante y cargada de maldiciones
mandándome al infierno
agitando sus brazos gordos y sudorosos,
gritando
pidiendo a gritos el alquiler
porque el mundo nos había fallado a los dos

*Poemas vertidos al español por el poeta Benito Mieses

Con-fabulación No. 438 - Colombia 

15/4/18

LEONARDO DA VINCI                          
                                                                                                          
Pasaje de la Historia sobre Leonardo da Vinci del programa la Rosa de los Vientos narrado por Juan Antonio Cebrían.

Leonardo da Vinci (Leonardo di ser Piero da Vinci Loudspeaker.svg escuchar) fue un pintor florentino. Notable polímata del Renacimiento italiano (a la vez anatomista, arquitecto, artista, botánico, científico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta y urbanista) nació en Vinci el 15 de abril de 1452 y falleció en Amboise el 2 de mayo de 1519, a los 67 años, acompañado de su fiel Francesco Melzi, a quien legó sus proyectos, diseños y pinturas.

Tras pasar su infancia en su ciudad natal, Leonardo estudió con el célebre pintor florentino Andrea de Verrocchio. Sus primeros trabajos de importancia fueron creados en Milán al servicio del duque Ludovico Sforza. Trabajó a continuación en Roma, Bolonia y Venecia, y pasó los últimos años de su vida en Francia, por invitación del rey Francisco I.

Frecuentemente descrito como un arquetipo y símbolo del hombre del Renacimiento, genio universal, además de filósofo humanista cuya curiosidad infinita solo puede ser equiparable a su capacidad inventiva, Leonardo da Vinci es considerado como uno de los más grandes pintores de todos los tiempos y, probablemente, es la persona con el mayor número de talentos en múltiples disciplinas que jamás ha existido.

Como ingeniero e inventor, Leonardo desarrolló ideas muy adelantadas a su tiempo, tales como el helicóptero, el carro de combate, el submarino y el automóvil. Muy pocos de sus proyectos llegaron a construirse (entre ellos la máquina para medir el límite elástico de un cable), puesto que la mayoría no eran realizables durante esa época.
Como científico, Leonardo da Vinci hizo progresar mucho el conocimiento en las áreas de anatomía, la ingeniería civil, la óptica y la hidrodinámica.

Su asociación histórica más famosa es la pintura, siendo dos de sus obras más célebres, La Gioconda y La Última Cena, copiadas y parodiadas en varias ocasiones, al igual que su dibujo del Hombre de Vitruvio, que llegaría a ser retomado en numerosos trabajos derivados.

No obstante, únicamente se conocen unas veinte de sus obras, debido principalmente a sus constantes (y a veces desastrosos) experimentos con nuevas técnicas y a su inconstancia crónica. Este reducido número de creaciones, junto con sus cuadernos que contienen dibujos, diagramas científicos y reflexiones sobre la naturaleza de la pintura, constituyen un legado para las sucesivas generaciones de artistas, llegando a ser igualado únicamente por Miguel Ángel.

Fuente: http://www.pasajesdelahistoria.es/podcast/leonardo-da-vinci

23/2/18

Los nombres de los colores                                                                                                                       

¿Por qué decimos “jugadores rojiblancos” con el adjetivo en plural y “jugadores azulgrana” con el adjetivo en singular? ¿Qué es lo correcto: “una mesa marrón clara” o “una mesa marrón claro”? ¿Cómo se escribe “una camisa azulverdosa”, “azul-verdosa” o “azul verdosa”? ¿Se dice “los grises perlas” o “los grises perla”?



Los nombres de los colores presentan, a la hora de escribirlos, tres dificultades principales:

 1. Plural de los colores
 
. Cuando funcionan como sustantivos,
hacen el plural de acuerdo con las reglas generales: los blancos, los carmesíes o carmesís, los azules, los marfiles, los grises, etc. Pero si para designar matices el nombre de color va acompañado de otro sustantivo, este último permanece en singular: los verdes botella, los grises perla, etc. “Los grises perlas” es incorrecto.

  
  Cuando funcionan como adjetivos, hacen el plural de la siguiente forma:.
Si se trata de colores naturales, o sea, los que existen en la naturaleza como tales (azul, verde, rojo, negro, blanco…), concuerdan siempre con el sustantivo al que modifican (casas rojas, camisas verdes, ojos azules, etc.).

a) Cuando al nombre de color que hace de adjetivo no lo acompaña ninguna palabra que lo modifique, pueden usarse en singular (ojos malva, faldas naranja, camisas añil, etc.) o en plural concordando con el sustantivo (ojos malvas, faldas naranjas, camisas añiles, etc.).

b) Cuando para designar matices, un nombre de color se halla a su vez modificado por otro, o por un adjetivo como claro, oscuro o similares, lo correcto es mantener ambos elementos en singular: pantalones verde botella, ojos azul claro, etc.

Según esto, decimos “las camisas verde oliva” con el nombre de color en singular porque el oliva no es un color natural, sino que se deriva del de la oliva; así, debe escribirse las novelas rosa (el rosa es el color de esta flor, pero no es un color natural), los jugadores azulgrana (porque el grana no es un color natural), y en el mismo caso escribimos los jugadores rojiblancos, porque tanto el rojo como el blanco son colores naturales.

2. Género de los colores
  .
1. Cuando se usan como sustantivos, son siempre masculinos: el verde, el amarillo, el rojo, etc.

2. Cuando se usan como adjetivos, pueden darse dos casos:

*.Cuando al nombre de color que hace de adjetivo no le acompaña ninguna palabra que lo modifique, si son de dos terminaciones (blanco, -ca; negro, -gra; rojo, -ja; amarillo, -lla, etc.), se usa la forma masculina o la femenina según sea el género del sustantivo al que acompañan: falda roja, pantalón negro.

.

*.Cuando para designar matices, el nombre de color se halla a su vez modificado por otro, o por un adjetivo como claro, oscuro o similares, lo normal es usar ambos términos en masculino, incluso si se refiere a un sustantivo femenino (una gran banda rojo oscuro), pero la concordancia en femenino no es incorrecta. De este modo, aunque lo más habitual es “una mesa marrón claro”, no es incorrecto decir “una mesa marrón clara”.

3. Junto, separado o con guion

Cuando el nombre de un color va adjetivado con otro nombre de color, pueden darse dos casos:

1..Si el primero de los dos nombres funciona como sustantivo, se escriben en dos palabras; por ejemplo, si decimos: el amarillo verdoso es el tono que más me gusta, se escribe en dos palabras, porque verdoso es aquí el adjetivo de amarillo; en igual caso nos encontramos si decimos que el anaranjado rojizo es débil.
.

2. Si el primero de los dos nombres funciona como adjetivo de otro sustantivo, aunque lo más frecuente es escribirlos separados (nunca unidos con guion): camisa azul verdosa, se pueden escribir juntos formando un adjetivo compuesto, en cuyo caso, para que ambos adjetivos incidan en el sustantivo al que acompañan, obligatoriamente deben concordar con él: camisa azulverdosa.

Fuentes:
http://blog.tsedi.com/los-nombres-de-los-colores/
Diccionario panhispánico de dudas
(2005):

http://lema.rae.es/dpd/srv/search?id=O2YJVDPNGD6RHMUmU0
Nueva gramática de la lengua española
(2009):

http://aplica.rae.es/grweb/cgi-bin/v.cgi?i=KMJBgOvIxzaWkFzW
 

19/12/17

¿Para qué sirve el pensamiento en los tiempos que corren?



MIGUEL ÁNGEL FORNERÍN [mediaisla] Pensar un mundo sin pensamiento y una humanidad sin metas, sin razones, perdido en el mundo de lo relativo es, a mi manera de ver, el gran suicidio del sabio. Y solo en la permanencia del saber y en su fortaleza le damos sentido a la existencia.
 
Si esta pregunta la hiciéramos tomando como horizonte el escenario griego, que es el del origen del pensar en Occidente, tal vez el ejemplo de la muerte de Sócrates al tomar la cicuta provoque la opinión de que el pensamiento no tiene un gran valor porque el gran sabio griego terminó anulando su vida. Pero visto desde otra perspectiva, la imagen de Sócrates al tomar el veneno, o la de Séneca al cortar sus venas en el baño, tenga mucho que decirnos sobre la pertinencia de la epísteme en la actualidad cuando vida y saber van por rutas paralelas.

Todo lector del mundo heleno sabe que los filósofos buscaron un saber que les permitiera gobernar la polis. Un saber que para ellos estaba en el logos, en las gentes, en la tradición. También sabemos que no podemos leer a Dante sin pensar en las tareas de forjar una cierta unidad lingüística en Italia y ni entender a Maquiavelo sin valorar su intento de encontrar la unidad de la segmentada Italia de su época. Ni podríamos, por último, aquilatar la suprema obra de Hegel sin entender su intento de darle un cierto sentido a la lucha de la burguesía alemana.

Toda obra de pensamiento, aquella que ha construido un sistema fundamental y de la que podemos dar cuenta hoy, no deja de estar ligada a los afanes del hombre y sus firmes convicciones de cambios y regeneración. Y esos propósitos no están alejado de aquello que Michel Foucault llamó el poder, y a lo que Roland Barthes llama de forma inteligentísima los poderes. Pero el saber no tuviera pertinencia si no fuera contrastado por distintas voces y perspectivas. Sin embargo, el hecho de que hoy nos preguntemos, ¿qué importancia tiene el pensar y la creación de conocimiento? Está fundamentado en que la congruencia de esta pregunta reside, a mi manera de ver, en el truco que plantea el relativismo que vivimos como actualidad.

Los sofistas, que asediaron el saber socrático, y los cínicos que relativizaron los discursos de su época, no dejaron de pertenecer al “poder bueno o malo”; tampoco dejaron de impulsar el desarrollo de los saberes. Tal vez no fueron más que los viajeros incómodos del saber. Y los que plantean el relativismo y la idea de que todo esfuerzo humano por crear una obra crítica o epistemológica da lo mismo porque, en fin de cuenta, lo que existe es el poder o la voluntad de poder o que los juicios todos se cancelan porque sólo hay juicio y cada quien tiene derecho a tener el suyo, como postulan ciertos pretendidos posmodernos luego de deambular la ciudad en noche de luna llena. (...)


MIGUEL ÁNGEL FORNERÍN (Higüey, República Dominicana). Departamento de Estudios Hispánicos de la UPR Cayey, es autor de Ensayos sobre literatura puertorriqueña y dominicana (2004), Entrecruzamiento de la historia y la literatura en la generación del setenta (2009), Las palabras sublevadas (2011) y Los letrados y la nación dominicana (2013), entre otros.
  
[mediaIsla] mediaIsla 0005 – Año XI
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