16/1/14


Un minuto de palabras por Juan Gelman



El poeta, traductor y periodista argentino Juan Gelman (1930-2014), quien padeció la tragedia de un hijo desaparecido por la dictadura y la búsqueda durante dos décadas de su nieta nacida en cautiverio, dueño de una voz poética con resonancias vitales, falleció el pasado 14 de enero en la Ciudad de México. A continuación uno de sus poemas tomado del libro Violín y otras cuestiones.   


         EPITAFIO

         Un pájaro vivía en mí.
         Una flor viajaba en mi sangre.
         Mi corazón era un violín.
         Quise o no quise. Pero a veces
         me quisieron. También a mí
         me alegraban: la primavera,
         las manos juntas, lo feliz.
         ¡Digo que el hombre debe serlo!
         (Aquí yace un pájaro.
                                             Una flor.
                                                             Un violín.)

   

- Con-fabulación Nº 310 - Colombia
DIRECTOR: Gonzalo Márquez Cristo. EDITORES: Amparo Osorio, Iván Beltrán Castillo. COMITÉ EDITORIALFabio Jurado Valencia, Carlos Fajardo. CONFABULADORES: Óscar Collazos, José Chalarca, Marcos Fabián Herrera, Maldoror, Sergio Trujillo Béjar, Fabio Martínez, Fernando Maldonado, Gabriel Arturo Castro, Guillermo Bustamante Zamudio. EN EL EXTERIOR: Alfredo Fressia (Brasil); Antonio Correa, Iván Oñate (Ecuador); Rodolfo Häsler (España); Marco Antonio Campos, José Ángel Leyva (México); Luis Alejandro Contreras, Benito Mieses, Adalber Salas (Venezuela); Renato Sandoval (Perú); Efer Arocha, Jorge Torres, Jorge Najar (Francia); Marta L. Canfield, Gabriel Impaglione (Italia); Luis Bravo (Uruguay); Armando Rodríguez Ballesteros, Osvaldo Sauma (Costa Rica).

13/1/14

La Idea del Lunes / 13 de enero de 2014


ORDENAR UNA BIBLIOTECA CANSA

                                                                               por Reynaldo García Blanco

Hay un poema del italiano Cesare Pavese que suelo leer de vez en vez titulado Trabajar cansa. Hoy me gustaría glosar y decir: Ordenar una biblioteca personal cansa. El pasado fin de semana me pasé unas horas para adentrarme en ese maremoto que es mi biblioteca personal. En ese caos ordenado, como me gusta llamarlo, hay de todo. Libros que me han acompañado desde mi adolescencia, libros que he comprado a precios prohibitivos o irrisorios, libros que me han enviado allende los mares. Nada. Libros que tiempo y bondad no han permitido borrar de mi memoria.
Los científicos han determinado más de una treintena de  “bichitos” que son capaces de devorar un libro en cuestión de nada. Tal vez esa noticia sea una sorpresa para usted que solamente  conoce a la clásica polilla.
Otros enemigos del libro lo son el polvo y la humedad. Los más avezados en esto de la curaduría de las catedrales de papel recomiendan hojearlo de cuando en cuando aunque no sea para leerlos. Resulta que necesitan aire para respirar y que el viento de la mañana o de las tardes de verano los alcance y por un instante recuerden que son libros y que necesitan del cálido contacto humano.
En otras ocasiones he hablado del olor de los libros. De niño me gustaba en las bibliotecas y librerías de lance. Allí el olor sigue siendo una rara mezcla de misterio y admiración donde también se une el fatigoso polvo de los libros con el perfume de las biblotecarias o los clientes.
En mi biblioteca tengo un aparte para esos libros que con los años me han dedicado de puño y letra, algo que resulta una verdadera joya en el campo de lo afectivo. Guardo con mucho amor casi todos los libros publicados por el caro amigo Ronel Gonzáles Sánches o Lina Caffarello, que con puntualidad inglesa me hacen llegar cuando publican algo. Guardo con sumo celo un poemario de la ya desaparecida escritora para niños Exilia Saldaña. Desde el extremo derecho de uno de los estantes me observa una antología de Ernesto Cardenal firmado con prisa y desgano. Este sagrado lugar de mi biblioteca también tiene libros de mis compañeros de generación: Sonia Díaz Corrales, León Estrada, Teresa Melo, Carlos Alfonso, Alberto Rodríguez Tosca, los inefables Caridad Atencio Mendoza y Rito Ramón Aroche. Otros, muchos otros que en candorosas y sinceras dedicatorias han dejado señales de afecto y razón.
Tomar un fin de semana para ordenar una biblioteca personal es un ejercicio espiritual, físico y psicológico que se une a la gracia de darle a los libros un acto de vida.
Yo te invito a que descubras ese libro que una vez te regalaron en febrero, ese libro que un día de angustia te dio algo parecido a la felicidad o simplemente poner en orden esa catedral de palabras que hace posible afirmar que los libros forman parte del estado natural del hombre. Eso sí. Sin olvidar que ordenar una biblioteca cansa.

- La Idea
del Lunes/13 de enero de 2014 - Santiago de Cuba, Cuba
 
- E-mail: regabla@cultstgo.cult.cu  

6/1/14

La Idea del Lunes / 6 de enero de 2014


Salinger que estás en los cielos

                                                                               por Reynaldo García Blanco

J.D.Salinger  (1919-2010)
A finales de los ochenta del siglo pasado, en cualquier librería de Cuba, se podía comprar por ochenta y cinco centavos un Salinger. Recuerdo las tardes de un mes de abril, que no era tan cruel, en la mítica cafetería La Ranchuelera, de Sancti Spíritus donde me sentaba a leer El guardián en el trigal.

Hay libros que son como una enfermedad contagiosa. Comienzan por una fiebre y terminan por dejarnos una lontananza que nos invita a quedarnos en la cama por unas vacaciones parecidas a la eternidad.


El pasado primero de enero hubiera cumplido 95 años de edad. No es lo mismo llamarse Jerome David Salinger  que J. D. Salinger. A veces me he detenido en pensar en los diferentes matices que pudiera haber entre El guardián en el centeno  y El guardián en el trigal. Tal vez estoy a tiempo de averiguar por los verdaderos culpables de que en Cuba tuviéramos el asombro de asomarnos a esa prodigiosa novela o a sus Nueve cuentos, donde Un día magnífico para el pez  plátano nos sigue persiguiendo con amor y escualidez a los furibundos lectores de finales de los ochenta del siglo pasado.

Holden Caulfield, adolescente insurrecto de sí mismo,  novato frente a la cotidianidad aplastante de la vida no es más que la radiografía de un mundo de las mentes ágiles y poderosas de hombres perturbados y la capacidad redentora que los niños pueden esgrimir frente a las duras circunstancias de la vida.

Siempre quisimos tener una foto, una entrevista a Salinger. Nos quedamos con los deseos: "Los sentimientos de anonimato y oscuridad de un escritor constituyen la segunda propiedad más valiosa que le es concedida", declaró en cierta ocasión.

En vano he recorrido el país por sus librerías en busca de El Guardián en el trigal; Nueve cuentos; Franny y Zooey; Levantad, carpinteros, la viga del techo o  Seymour: una introducción. Los pocos que quedaban en bibliotecas se los robaron o se esconden como hizo su autor por decenas de años.

Tal parece que la familia Glass ha encontrado su acomodo en este mundo y que su progenitor Jerome David Salinger más conocido como J. D. Salinger se refugia en el mes de enero que lo vio nacer hace noventa y cinco años y que lo vio morir en el año de gracia de 2010.

Salinger que estás en los cielos, acuérdate de nosotros, tus lectores de los ochenta, que todavía estamos en la tierra.

- La Idea del Lunes/ 6 de enero de 2014 - Santiago de Cuba, Cuba.
- E-mail: regabla@cultstgo.cult.cu 
 

18/12/13

Buenos Aires: “Será por eso que la quiero tanto”


     A continuación, un fragmento de una de las crónicas que conforman el libro  

LA CIUDAD DEL POETA, del escritor Carlos Fajardo Fajardo,
recientemente aparecido en la
Colección Los Conjurados, 
ya disponible en las más importantes librerías del país (Colombia) 
y en la vitrina mundial de Amazon.com.

Por Carlos Fajardo Fajardo

Asalta la mirada aquella Buenos Aires con sus barrios viejos y seductoras callecitas, con su gran río de tantas extranjerías y llegadas, testigo de músicas, nostalgias, melancolías.
La primera vez que la visité, sentí la ciudad envuelta en un verano interminable. La vi llena de infinitos papeles arrojados desde altas edificaciones. Alguien dijo: “Hoy es 30 de diciembre”, y explicó el suceso: “Cada oficina lanza desde las ventanas documentos burocráticos, los aburridos memorandos de todo un año”. Era diciembre. En un viejo hotel de la calle Juan Domingo Perón, mi mujer y yo sentimos bajo el sopor de esos días la magia de la extraña y bella Buenos Aires. Ahí estaba con sus leyendas, una y otra vez leídas o escuchadas, sobre sus audaces poetas y cantores de arrabal, de viajeros, exilios y destierros.
Es tan difícil descifrarte Buenos Aires; tan injusto definir tus múltiples olores en frase alguna. Sin embargo, allí están tus barrios: La Boca, San Telmo, El Abasto, Palermo, Belgrano, ambiguos y únicos, con calles que cargan todo tu origen. Todavía se escuchan las voces del recién llegado de ultramar, sus lentos y melancólicos pasos por el empedrado. Aún se oyen los recuerdos de viejos marineros, de mujeres hermosas llegadas de lejanas comarcas. En los míticos lugares del tango y la milonga, en tus arrabales y conventillos, viven legendarios cantores, músicas de tristes patrias, tonadas de ausentes, presencia de un amor en la memoria.
Desde el malecón observo oxidados buques, encallados en un antiguo puerto. ¿De qué soñados y dolorosos países llegaron con su carga de música, sabores y paisajes? Muchos descendieron para vivir, amar y enterrar aquí sus huesos. Su imagen palpita todavía en esta nativa y extranjera provincia, calidoscopio de trágica belleza.
Tan extraña y misteriosa eres Buenos Aires. Así te llamó Manuel Mujica Laínez al descifrar tu secreta historia. Sensual e ingrávida como una danza de tango; real y violenta como tu duro pasado. Y ahora estás ante mis ojos, mirándome en los ojos de todos, paseando conmigo por San Juan y Boedo, por todo el cielo, contorneándote como una muchacha, terrible y seductora igual a un ángel de pie.
Entonces, recuerdo unos versos: No nos une el amor sino el espanto; será por eso que la quiero tanto. Son del viejo Borges, el iluminado. He pronunciado en voz alta el poema de este lúcido ciego, y me he detenido en una esquina de la Calle Corrientes, la misma por la cual Alejandra Pizarnik deambulaba solitaria, padeciendo estos lugares del centro, diciéndose: Es que ¡Oh señor! Yo no soy una muchacha: soy un muestrario de los pecados capitales; repitiéndose una y otra vez, indudablemente el mundo externo es una amenaza, cuando buscaba aquella poesía que dijera lo indecible, un silencio, una página en blanco. (...) Sabías que demasiada angustia hace que las palabras se suiciden. (...) Tú, la siempre rebelde, entendías que la rebelión consiste en mirar una rosa/ hasta pulverizarse los ojos. (...)
Ahora las lilas colorean vientos y todavía hay mucho abismo como el que abarcaste, mucha pesadilla en la luz, sombras muertas petrificadas en los muros. (...)
Con ella me voy por los rinconcitos y los bares ocultos, dejándome guiar por Diego Molinas, un joven amigo porteño que cuenta otras historias de dolor, de torturas y asesinatos. De repente una placa nos recuerda al chico y a la chica desaparecidos en esta esquina por la nefasta dictadura de los militares. (...)
He aquí tu ambigua figura Buenos Aires, dolorosa y fugaz, trágica y hermosa, con esa cicatriz que aún te desangra.
       Dejarse ir por esos rinconcitos del “qué sé yo”, de seducción y peligro. Dejarse ir sin queja alguna y decirte: Buenos Aires, eres nostálgica como una zamba, como un tango, una milonga; así te vivimos desde el primer día; así te sigo cantando cuando te abrazo y poseo.

- Con-fabulación Nº 306 - Colombia
- E-mail: confabulacion33@gmail.com
 

16/11/13


Academia Iberoamericana de Poesía 


Séptima Exhibición Internacional de Poemas Póster de 
Poetas Iberoamericanos Contemporáneos, 2013
organizado por el Capítulo Fredericton de la A.I.P. ,
New Brunswick, Canadá
-Noviembre 22, 2013, St. Thomas University /
Noviembre 30, 2013, Biblioteca Pública de Fredericton
-


Poetas seleccionados (detallados por país):

Ambroggio, Luis Alberto.  Argentina–EEUU.  Cartas de Diosdemaría” ~
Berbari, Cristina
. 
Buenos Aires, Argentina.  Dos en el hilo de un barrilete en llamas” ~
Caffarello, Lina
. 
Buenos Aires, Argentina.  Ophir” ~
Demaría, Norma Beatriz.  E. Castex-La Pampa, Argentina.  Pentagrama en temblor” ~
Dietrich, Eugenia.  Argentina–Canadá.  El repaso” ~
Drube Laumann, Teresa Del Valle.  Tucumán, Argentina.  Nostalgias” ~
Fradkin, Carlos.  Paraná-Entre Ríos, Argentina.  Escritores y cronopios” ~
Mures, María José. Córdoba, Argentina.  Me miras, te miro” ~
Novelli, Aldo Luis.  Neuquén-Patagonia–Argentina.  business are Business” ~
Oroño, Patricia Del Carmen
. 
Argentina.  Cuelgo el corazón”  ~
Revagliatti, Rolando
Buenos Aires, Argentina. “No puedo sacarme al idiota de la cabeza” ~
Río, Nela
Argentina-Canadá.  Elba, la viajera” ~
Rotonda, Marta
. 
Buenos Aires, Argentina.  Hay sol” ~
Vidale de Esteves, Lidia
.
Mar del Pl
ata, Argentina.  Dime”~
Zabaleta, Marta
.
 
Argentina–Chile–Inglaterra.  Renacer del Che Guevara” ~

Abreu, Iara.  Belo Horizonte-Minas Gerais, Brasil. “Artista, Angela Togeiro” ~
Diniz, Ânia.  Belo Horizonte, Brazil. Feito Flor” ~

Blades, Joe.  Fredericton-N.B., Canadá. ¿Dónde en este mundo de vanas ilusiones?” ~
Etcheverry Arcaya, Jorge.  Ottawa-Ontario, Canadá. Pulsiones” ~
Noriega, Teobaldo A.   London-Ontario, Canadá.  Balcón” ~

Altamirano Delgado de González, Elizabeth Chilena-peruana, Domingo” ~

Estrada Estrada, Berta Lucía.  Colombia – Francia. Petra” ~
Guerrero Collazos, Adela.  Santiago de Cali, Colombia. Ser vallecaucano” ~
Gutiérrez Riveros, Lilia Bogotá, Colombia. Las manos” ~
Muñoz de Escobar, Blanca Helena.  Cali, Colombia. Libertad” ~

Vanégas Coveña, SaraCuenca, Ecuador. Retorno” ~
Henriksen, Zheyla.  Ecuador–EEUU. Dices que no te quiero” ~

Torres-Recinos, Julio El Salvador-Saskatoon, Canada. “Un planeta generoso” ~

Cavero, Soledad.  Madrid, España. Los sueños” ~
Iglesias De La Torre, Pilar.  Valladolid, España. La caníbal voracidad de lo inasible” ~
Juliá Tolrá, Ana Mª.  Oviedo-Asturias, España. “Pasos otoñales” ~
Mañoso Flores, José.  Figueres, España. Saturniano evolutivo” ~
Olmos Serrano, Moises.  Fuentepelayo-Segovia, España. Los sueños en mi vida” ~
Reyes, Angela.  Madrid, España. La vida puede ser azul, o malva” ~
Ruiz De Torres, Juan.  Madrid, España. El autobús” ~
Torres Lago, Joaquín.  Madrid, España. Murmullo” ~

Caseiro, María Eugenia.  Miami, Estados Unidos. Conversación frente al espejo” ~
Zavala Galván, Alicia.  San Antonio-Texas, Estados Unidos. Infinito” ~

Emaldi Rossana.  Ravenna, Italia. Desierto dorado de ámbar” ~
Errani Emaldi, Elisabetta Alfonsine - Ravenna, Italia. El universo de un poeta” ~
Impaglione, Gabriel.  Lanusei-Sardegna, Italia. Desnudar el grito” ~

Guerrero Martínez, Magdalena.  Miacatlán-Morelos, México. Identidad” ~

Joffré, Sara.  Miraflores-Lima, Perú. Más peligrosos que el silencio” ~
Rojas Benavente, Lady.  Perú-Canadá. Yo amo Amos” ~

Weinberger Pazos, Marina.  Montevideo, Uruguay. Ay! Si pudiera decirte” ~


Esta actividad podrá visitarse en breve, en su sitio del 
Registro Creativo de la Asociación Canadiense de Hispanistas.

31/10/13

La Idea del Lunes


¿Para qué sirve la poesía?
  
                                                                                      por Reynaldo García Blanco

¿Para qué sirve la poesía? En tiempos de saberlo todo, o casi todo, esta pregunta resulta algo incoherente.
El poeta, visto como un sacerdote, ha tenido la visión de escudriñar el pasado, el presente y viaja al futuro para regresar con las manos vacías, pero temblorosas por lo que ha visto.


Se abre un libro de historia y allí está el David de la Biblia que con el arpa en la mano apacigua a Saúl alarmado por un espíritu del mal. Volvemos sobre otras páginas y asistimos al acto milagroso en que Orfeo hechiza a rocas, árboles y animales.
En este ruedo se dan la mano los filí irlandeses, los poetas que trajinan frente a la tienda del tabernáculo que llevan a los guerreros al fragor de la batalla y la victoria. San Francisco de Asís predicando a las bestias y a los pájaros, Sadkó y su arpa de hueso de tigre, y Väinämöinen el poeta y chamán que compone runas de conjuro. Todos ellos, en la gran rueda de la hermandad y la luz.
Con palos de ciego avanzan por la historia de la humanidad Tiresias, Tamiris, el bardo tracio Demódoco, Homero. Al final del camino los espera Jorge Luis Borges que dibuja un laberinto.
Si Dios fue el creador del mundo, son los poetas de ayer, de hoy y de mañana los encargados de reinventarlo.
Ogma es el inventor de la escritura. El pecado mayor y perdonable de Píndaro es la sabiduría. Korkut el turco es protector de soberanos. Odín protege a los poetas y es el Dios de la sabiduría. Salomón y su Cantar de los cantares cierran todas las evidencias.


El poeta Gabriel Celaya (1910-1991) nos dice en ese magnífico poema titulado "La poesía es un arma cargada de futuro": Poesía para el pobre, poesía necesaria / como el pan de cada día, / como el aire que exigimos trece veces por minuto, / para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

 
Como en los cuadros italianos que se pueden ver en los museos, la poesía se personifica en la imagen de una dama con vestimenta celeste adornada de estrellas. La cabeza tiene alas. Una rama de laurel, un arpa y un cisne completan la imagen.
Vuelve Gabriel Celaya a decirnos: Cuando ya nada se espera personalmente / exaltante, / mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, / fieramente existiendo. Ciegamente afirmando, / como un pulso que golpea las tinieblas.
Chamán, poeta, demiurgo, bardo, vate, rimador, rapsoda, escaldo, felibre, aedo, trovador, lírico, juglar, cantor, coplero, versificador, Virgilio. Nombres que como simulacros se han instalado en la historia para un intento de definición.
El poeta modera, matiza, niega, contradice. En su máquina de hacer poemas avanza contra todas las fortificaciones.
Para entonces se ha comenzado a responder acerca de la verdadera función del poeta y de la poesía.


- Boletín IDEAS, II época, Número 56, Santiago de Cuba, Cuba.
- E-mail: regabla@cultstgo.cult.cu

30/9/13

Como Andy Warhol

por Lina Caffarello  *
de FUEGOS EN FUGA - 2013
Buenos Aires, Argentina


Estatua de Andy Warhol en Eslovakia
Yo, como Andy Warhol,
me río de estólidos fetiches
y sufro la urgencia de aprisionar fantasmas
en la repetición seriada hasta el hastío.

Los truenos estallan en mis ojos,
me persiguen los aullidos de la mente,
y debo enmascararlos de setecientas formas
bajo colores que estrujo con dolor.

Ése es mi secreto.
Por eso me pinto el pelo de amarillo
y me revuelco entre parodias e ironías.

Muchos elogian mis triunfos.
Los locos me aclaman dios de la vanguardia.
Sólo alguien sabe

de esta revancha triste que le tomo a mi niñez.


* Ensayista, poeta, pianista y fotógrafa artística de Buenos Aires, Argentina.

10/8/13

logotipo
ALHUCEMA
REVISTA INTERNACIONAL
DE TEATRO Y LITERATURA


Nº 29  JULIO a DICIEMBRE DE 2013
Cuarta época

Fundada en 1999, viene saliendo de forma ininterrumpida desde entonces.
Depósito Legal: GR-1641-98
ISSN: 1139-9139

e-mail: alhucemaletras@gmail.com
 Dirección WEB:
www.revistaalhucema.com

 DIRECCIÓN POSTAL:
Medios de Comunicación
Albolote; Revista Alhucema,
C/ Ramón y Cajal, s/n
18220 ALBOLOTE - GRANADA, ESPAÑA

DIRECTOR: Emilio Ballesteros, e-mail: elimilio@mixmail.com
Página Web:https://sites.google.com/site/obradeemilioballesteros/


ÍNDICE DE AUTORES DEL PRESENTE NÚMERO:

SECCIÓN POESÍA:
Yahya Nurul Hudá y Teresa p. 19
Ronald Cano p. 32
Ulises Varsovia p. 36
Aleqs Garrigóz p. 40
José Delpino p. 43
José Manuel López p. 52
Juan Carlos Vásquez p. 54

SECCIÓN PROSA:
Fernando De Villena. CULTURA Y MEDIOCRIDAD p. 59
Brahiman Saganogo. SEMIÓTICA POÉTICA: análisis de “el soplo de los ancestros” de Birago Diop p. 61
Susana Nicolás Román. LA FIGURA FEMENINA EN EL TEATRO DE EDWARD BOND: THE SEA p. 71
Pedro García Cueto. LOS ESPEJOS INTERIORES de JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD p. 80
Carmen Canet. LA ESCRITURA EN AFORISMO p. 85
Ivonne Sánchez Barea.RITUALES DE SU VOZ: sobre la obra de Winston Morales Chavarro  p. 94
Jorge Verdugo Ponce. NOVELA Y CONTEXTO SOCIAL EN EL SUR DE COLOMBIA p. 108
Miladis Hernández Acosta. POIESIS ASTRAL O LA ARENA DE LOS TIEMPOS p. 126
Francisco Javier Parera Gutiérrez. UNA HISTORIA DE MONTMARTRE p. 131
Joice Fagundes Martins. De su LIBRO DE LOS SUEÑOS p. 138

SECCIÓN DIDÁCTICA DE LA LENGUA Y LA LITERATURA:

Diana Carolina Hernández Machuca.  LAS CONCEPCIONES DE LOS DOCENTES DE PRIMARIA SOBRE LA ESCRITURA: UNA TENSIÓN ENTRE EL DECIR Y EL HACER p. 143

Dulce Vanesa López Madrid. LA ENSEÑANZA DE LA LITERATURA HISPANOAMERICANA A TRAVÉS DE MATERIAS TRANSVERSALES. UN CAMINO HACIA LA LITERATURA FANTÁSTICA. “SUEÑO, LUEGO LEO”  p. 158

Rosa María Jiménez Pleguezuelos.UN RECORRIDO POR LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL MULTICULTURAL: PROPUESTAS DE LECTURA
 p. 171

LIBROS: p. 197
Autores reseñados:
Ricardo Menéndez Salmón

Miladis Hernández Acosta
Julio Cortázar 
Recaredo Veredas 
Álvaro García 
Juan Ruiz de Torres
Cristina Berbari 

Lina Caffarello 
Mirta Cervasco 
Marta Rotonda

Autores de las reseñas:
Cristina Consuegra, José Raúl Fraguela, Pedro García Cueto, F. Morales Lomas, Jesús Riosalido, Manuel Ruano

TEATRO:
Carmen Pombero p. 213

CRÍTICA TEATRAL: p. 230


20/7/13

LA RUTA DEL AIRE

por Argenis Osorio Sánchez
Santiago de Cuba, Cuba




Hay un ángel en la tierra, señor,
que tocó a mi puerta y abrió mi corazón

con una sonrisa inderrotable
,
hay un ángel en la tierra, mi señor.

Un ángel travieso de alas vivas

y canciones
,
un ángel que me ataca despiadadamente

y no me deja respirar
,
que se roba mis pulmones para llenarlos

de la música celeste que sale de su boca.


Hay un ángel en el cielo, señor
,
antiguo como un coro medieval

que canta en la iglesia abandonada

una canción desconocida.


No sé como reaccionar mi señor,

apiádate de mí, de mi atontado corazón

y de las estrellas que este ángel sembró cerca de mi boca

cuando entró a mi casa y a mi alma.

Qué hago, mi señor, qué hago,

siento deseos de morir, y de amar hasta morirme

a este ángel que me mira, que me sabe poca cosa,

que robó para siempre el corazón de mi corazón, señor.


Bienaventurados los que no han sentido

dentro de sí la desgranada sorpresa

de este ángel en la tierra
,
en mi casa, en mi alma, adueñándose de todo
,
deteniendo el tiempo, haciendo añicos la ruta de los aires

y dejando para siempre este sabor

a muerte y esperanza aquí en mi boca…



26/6/13

Los 50 años de Rayuela

Amamos tanto a julio


Por Amparo Osorio*

Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura,
y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua
 Rayuela (1963)

Discurrían los años sesenta, esa maravillosa y convulsionada década que marcó profundos e innegables derroteros de libertad, y que con su carga de rebeldía nos legaba los ideales de una transformación revolucionaria, postulado que nos conduciría también hacia diversas manifestaciones artísticas y vivenciales.
Tal vez París era “otra” fiesta aludiendo a la célebre novela de Hemingway aparecida en 1964. Y ese mismo París, antecesor de múltiples literaturas, cuna y sepulcro de fundamentales movimientos en todas las esferas de la creación, y a su vez emblema y bastión de algunos jóvenes escritores latinoamericanos, sería una vez más redescubierto en la libertaria imaginación de Julio Cortázar, quien nos invitaba desde su pluma lúdica a recorrer una Rayuela sin fin (contranovela) —diría el propio autor—, en un raro tejido de complejidades donde el exilio y la diáspora que enlazaban al París de Oliveira y la Maga, “Del lado de allá”, y a Buenos Aires con Traveler y Talita “Del lado de acá”, nos iban heredando trágicamente el desarraigo espiritual de pertenecer a todo sin pertenecer finalmente a nada.
Bajo su lectura tejíamos íntimamente Europa y el Sur. Su Sur, el nuestro. No importa que ya se dijera metafóricamente que los argentinos “era hijos de los barcos”. Cortázar simbolizaba Buenos Aires, y siguiendo su huella nos perdíamos en otras músicas, en otras literaturas, en otras latitudes que nos heredaban una nostalgia contenida, propiciatoria de nuestro gran eclecticismo y de la que comenzaron a hacer parte Borges y su misterioso Aleph, Gardel con su melancolía porteña, los hermanos Discépolo que secretamente ahondaban nuestras cavilaciones nocturnas; Mercedes Sosa con sus telúricas y conmovedoras canciones de protesta y Ástor Piazzola con su magistral bandoneón sinfónico.
Latinoamérica era un fortín de juventudes ávidas de sueños y desde esa perspectiva queríamos que el mundo fuera una comuna. Woodstock se convirtió en ícono de muchos de estos anhelos y su antecesor Verano del Amor de 1967 nos entronizaba cada vez más con esa Rayuela leída a tironazos y a veces a trozos. Su compleja propuesta continuaba marcándonos con su simbología de cielo inalcanzable y se instalaba cada vez más entre nosotros como una de nuestras grandes utopías.
Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto…
Pero muchos lo dimos a su nombre y en pie de amor sobre la hierba, Cortázar y su ternura se nos fueron convirtiendo en uno de nuestros grandes amores platónicos, porque en sus páginas fuimos los héroes de su propia historia. Sintiéndonos la Maga parisina o la Talita sureña, tejimos el insomnio de las noches esperando el regreso de Oliveira o las notas que se desgajarían de la guitarra de Traveler. Lloramos la muerte de bebé Rocamadour y silenciosamente hicimos el duelo perdiéndonos en esa conjura de amor que propiciaba la novela, mientras Charlie Parker y Louis Armstrong algunas veces, discurrían en nuestra monologante penumbra, arrullando las emotivas lecturas entre blues y jazz.
No importa que Oliveira hubiera sentenciado que después de la guerra la visión poética del mundo había concluido: Quedan poetas, nadie lo niega, pero no los lee nadie. Rayuela sin embargo, contraria a este pésimo pronóstico, nos continuaba dando los elementos necesarios para una búsqueda temeraria de nuestra propia voz, porque en ella se encontraban las atmósferas de imaginación y rebeldía, de deseo y amor, de cotidianidad y filosofía, de abandono y muerte, de viaje y exilio; en síntesis, de realidad real que contenían esas dialécticas imprescindibles de la palabra poética que perseguíamos.
Bajo sus páginas, íntimamente fusionábamos literaturas y músicas, imágenes y ciudades en ese nuevo surrealismo que nos propiciaba el autor y que junto a otras novelas capitales de América Latina a la vanguardia, nos dejaban conmovedoras emociones que se fueron constituyendo con el paso del tiempo en gran parte de nuestro fervoroso acervo.
Era el despuntar de aquellos “años maravillosos” como los llamarían luego algunos historiadores, pero era también nuestro despertar a una secreta educación sentimental con sus ansiosas puertas esperándonos. Era, en contrapunto con la nostalgia bonaerense, el descubrimiento de la Bohemia absoluta en el espíritu de la Chanson francesa, y así, a nuestra manera, bebiendo de los diversos cántaros, tejíamos nuestra propia rayuela barajando el ocho cortazariano que lúdicamente representábamos con las novelas del recién nacido Boom Latinoamericano (célebre a partir de 1963 con la aparición de la Ciudad y los perros), imaginando cuál de estas magistrales obras llegaría primero a la cuadrícula del cielo.
Será fácil para muchos decir que la leyeron, afirmar que carecía de argumento, que eran dos novelas en una, que el eje central era el estado psicológico de cada uno de los personajes, escudarse en las palabras del mismo Cortázar quien la definió como: «La experiencia de toda una vida y la tentativa de llevarla a la escritura», pero para centenares de hombres y mujeres de mi generación es innegable afirmar que nos legó su ternura, que bajo su égida fundamos, no el Club de la Serpiente, pero sí el de cazadores de crepúsculos, que en su magia circense recorrimos manicomios e infiernos, buscando esa quimera perdida que quizás ya aguardaba en nuestros bolsillos y que, definitivamente, por su culpa, nos volvimos Cronopios.

*Poeta, narradora y ensayista colombiana

- Con-fabulación No 283 - Colombia