14/6/16

“BORGES VA AL CINE”                                                               

                                            Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: 
lo que transcribiré, sucesivo, porque el lenguaje lo es.

(El Aleph)







Por Héctor J. Freire - Buenos Aires, Argentina
 


"La relación de Borges y el cine ha sido tan laberíntica e inesperada como la de sus  personajes con el tiempo", comenta Edgardo Cozarinsky en la introducción a su ya clásico libro "Borges/en/y sobre Cine". Esta relación es necesariamente compleja porque cada vez que nos referimos a Borges y el cine, debemos tomar en cuenta por lo menos cuatro aspectos:
 1- Las críticas cinematográficas que entre l93l y l944, Borges publicó en la revista Sur sobre films muy  puntuales, y distintos aspectos del lenguaje cinematográfico.
2- Las resonancias que el Cine como nuevo discurso, dejan en las ideas que el escritor tiene sobre la práctica narrativa.
3- Las adaptaciones cinematográficas de directores argentinos y extranjeros, realizadas sobre los cuentos de Borges. Como así también las innumerables citas  que no tardaron en aparecer después de las lecturas que los intelectuales – en especial los franceses- hicieron sobre su obra, y la incorporación de temas o atmósferas borgeanas en diversos films.
4- Borges como guionista, y “teórico” de cine.

Como vemos los encuentros de Borges con el cine, y de éste con el escritor son perdurables y curiosamente entrecruzados.

En cuadernos Hispanoamericanos(N°505/507. Julio-Septiembre l992) José Agustín Mahieu, nos recuerda que Borges era un frecuentador asiduo de las salas oscuras, y que su interés por el lenguaje cinematográfico no se limitó al de simple espectador. En la primera década de la revista Sur publicó numerosas críticas de films, y algunos estudios donde analizaba algunos de los elementos constitutivos del discurso cinematográfico. Son de destacar la dedicada al film Prisioneros de la Tierra, del cineasta argentino Mario Soffici, basado en los cuentos Un peón, Una bofetada y Los destiladores de naranjas, de Horacio Quiroga. Y la más polémica de sus  notas, a propósito del genial film de Orson Welles, “Citizen Kane” (El Ciudadano).

Con respecto al segundo punto, el que se refiere a cómo el cine influyó en Borges, las ideas sobre la práctica narrativa misma o las opiniones y reflexiones sobre el cine, las podemos encontrar en el prólogo a la Historia universal de la infamia de l935, donde el mismo Borges reconoce la influencia temprana y determinante  del cine en su narrativa:
"Los ejercicios de prosa narrativa que integran este libro fueron ejecutados de 1933 a 1934. Derivan, creo, de mis relecturas de Stevenson y de Chesterton y aun de los primeros films de Von Sternberg y tal vez de cierta biografía de Evaristo Carriego".
Son el irresponsable juego de un tímido que no se animó a escribir cuentos y que se distrajo en falsear y tergiversar (sin justificación estética alguna vez) ajenas historias. De estos ambiguos ejercicios pasó a la trabajosa composición de un cuento directo -Hombre de la Esquina Rosada-."

El discurso cinematográfico aparece en Borges unido a cierta práctica de la narración, y también, como material de relectura. Como nos señala Cozarinsky,  los ejemplos que el cine le ofrece a Borges ilustran temas muy dispares:
-          la hilaridad del público de Buenos Aires ante escenas de Hallelujah y de Underworld provoca un comentario de "Nuestras imposibilidades", artículo del año l93l, incluido en el  libro  Discusión al año siguiente y suprimido en la reedición de l957.
-          En los textos "La postulación de la realidad" y "El arte narrativo y la magia" del mismo libro Discusión, Borges gracias al cineasta Von Sternberg, verifica una hipótesis sobre el funcionamiento de todo relato.
-          La mera difusión de apariencias y simulacros era para Borges un incalculable enriquecimiento que el cine aporta a  la vida.
-       La atracción por la estilización, que Von Sternberg imponía a personajes, ambientes y convenciones, cuya violencia habitual es menos elíptica, menos irónica que la de films como  Underworld o Los muelles de Nueva York.
-       El rescate que hace Borges de los "westerns" (el modelo cinematográfico del famoso cowboy Billy the Kid),  y de los films  policiales. Por ejemplo, Borges encuentra en el cine de Von Sternberg, la retórica que acelera el relato y lo condensa, como es el caso de la elipsis, las aparentes inconexiones, el uso eficaz de la metonimia, los montajes rápidos. A propósito comenta Borges:
-       "En estos tiempos en que los literatos parecen  haber descuidado sus deberes épicos, creo que lo épico nos ha sido conservado, bastante curiosamente, por los "Westerns"; en este siglo el mundo ha podido conservar la tradición épica nada menos que gracias a Hollywood”… "Cuando vi  los primeros films de gángsters de Von Sternberg, como Gángsters de Chicago, recuerdo que los ojos se me llenaban de lágrimas".

También son recomendables, a propósito de la relación Borges/Cine-Cine/Literatura, la lectura de tres artículos incluidos en Discusión (l932), como ser: "Films", "Sobre el doblaje", y "El doctor Jekyll y Edward Hyde, transformados".

En otro famoso libro, Antología de la literatura fantástica (1940), escrito en colaboración con Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares, leemos en las líneas que informan sobre la persona de Borges: "escribe en vano argumentos para el cinematógrafo".
No es casual que en la biografía sobre Evaristo Carriego publicada en l930, Borges describa el pasado de Palermo, sus hombres y sus paisajes por medio de una descripción que prácticamente es un guión cinematográfico:
         "... Recuperar esa casi inmóvil prehistoria sería tejer insensatamente una crónica de infinitesimales procesos: las etapas de la distraída marcha secular de Buenos Aires sobre Palermo, entonces unos vagos terrenos anegadizos a espaldas de la patria. Lo más directo, según el proceder cinematográfico, sería proponer una continuidad de figuras que cesan: un arreo de mulas viñateras, las chúcaras con la cabeza vendada; un agua quieta y larga, en la que están sobrenadando unas hojas de sauce, una vertiginosa alma en pena enhorquetada en zancos, vadeando los torrenciales; el campo abierto sin ninguna cosa que hacer, las huellas del pisoteo porfiado de una hacienda, rumbo a los corrales del Norte; un paisano (contra la madrugada) que se apea del caballo rendido y le degüella el ancho pescuezo; un humo que se desentiende en el aire."

En esta selección de imágenes como proceso verbal, Borges propone una especie de "montaje", entendiendo el montaje como la construcción definitiva de un film -un relato en el caso de Borges-, que recurre a las mismas técnicas de selección, ordenación, empalme  y combinatoria de imágenes.
En el "ejercicio narrativo" (llamado así por el propio Borges), El asesino desinteresado Bill Harrigan, incluido en la Historia universal de la Infamia, leemos inmediatamente después del subtítulo Demolición de un mejicano:
"La historia (que, a semejanza de cierto director cinematográfico, procede por imágenes discontinuas) propone ahora la de una arriesgada taberna, que está en el todopoderoso desierto igual que en alta mar."

El director es otra vez Von Sternberg, y el procedimiento ya había sido declarado en el prólogo a la primera edición de la Historia Universal de la Infamia:"...Abusan de algunos procedimientos: las enumeraciones dispares, la brusca solución de continuidad, la reducción de la vida entera de un hombre a dos o tres escenas. (Ese propósito visual rige también para el cuento "Hombre de la Esquina Rosada")..."
Esta enumeración caótica, que en su discontinuidad termina siendo una continuidad, al igual que en el cine, se produce más allá del relato cronológico y sucesivo, en un espacio temporal con sus elipsis y choques. De ahí la elección por  el cuento, que permite una síntesis mayor que la novela  y que Borges rechaza.

El tercer punto se refiere a las adaptaciones cinematográficas sobre algunos de los cuentos del escritor. La primera fue Días de Odio (l954) de Leopoldo Torre Nilsson, basada en el relato Emma Zunz. Aunque Borges colaboró con Torre Nilsson en el guión, y en cierta forma también fue responsable, no le gustó esta primera adaptación que el cine hizo de un texto suyo. En l962 cuando ya Borges era un prestigioso escritor, otro de sus relatos, Hombre de la esquina rosada es llevado a la pantalla grande por René Mugica, en 1969. Este film, con el paso del tiempo se transformó, junto al film La estrategia de la araña, del gran director italiano Bernardo Bertolucci en uno de  los más festejados. En l969, otro director argentino, Hugo Santiago convoca a Borges y Bioy Casares para que escriban el guión de su próximo film llamado Invasión. Como En la espesura de las ciudades de B.Brecht,  Invasión presenta una acción donde los motivos no se dicen, y donde se pone en escena una lucha por la lucha misma. La invasión ocurre en Aquitania, una ciudad que no existe fuera del film, aunque la topografía es la de la ciudad de Buenos Aires. Y de esta ciudad sólo sabemos que se la disputan invasores y defensores.

Cuatro años más tarde, el mismo director vuelve a reunir a Borges y Bioy Casares para su otro film Los Otros, este film filmado en Francia, es muy interesante ya que inscribe dentro de su texto el proceso de producción del mismo. En l969 aparece una nueva versión del cuento Emma Zunz, realizada para la televisión francesa por Alain Magrou.  En l970 el gran realizador italiano Bernardo Bertolucci adapta el cuento Tema del traidor y del héroe, bajo el título Strategia del Ragno (Estrategia de la araña). Splits del estadounidense Leandro Katz (l978) es la tercera adaptación del cuento Emma Zunz. Y la cuarta versión la realizará en 1991 el director francés Benoit Jacquot. Otro de los cuentos de Borges que fueron llevados al cine es El muerto (l975) de Héctor Olivera, en coproducción con España, donde fue rebautizado como Cacique Bandeira. La Intrusa es filmada por Carlos Hugo Christensen, en 1979. Y en el 1991 por el español Jaime Chávarri, con guión de Fernando Fernán Gómez y Raúl de la Torre. En l989 Edgardo Cozarinsky adapta Guerreros y Cautivas, basado en el cuento Historia del guerrero y de la cautiva, uno de los textos que conforman el emblemático libro El Aleph.

Hay que mencionar también, los films producidos por TVE e Iberoamericana Films, para conmemorar el Quinto Centenario del descubrimiento de América.
El Sur de Carlos Saura.
El evangelio según Marcos de Héctor Olivera.
La otra historia de Rosendo Juárez de Gerardo Vera.
                   Emma Zunz, de Bernard Jacquot
                   La Muerte y la Brújula de Alex Cox

Por fin, varios documentales hechos con el mismo Borges como protagonista: el primero llamado Borges realizado por Angel Bellaba en 196l Los paseos con Borges (l979) de Adolfo García Videla y Borges para millones  (1978) de Ricardo Wullicher.
El otro aspecto importante a resaltar, son las muchísimas citas textuales, los temas y atmósferas borgeanas dispersos en varios films. Como el más conocido y exitoso de todos: el film de Jean Jacques Annaud El Nombre de la Rosa, estrenada en 1986, basada en la novela homónima de Umberto Eco.
Como anota Edgardo Cozarinsky en uno de los apartados de su libro, titulado "Una cita para cineastas": Les carabiniers de Godard, que está precedido por un “insert” manuscrito donde Borges, en un tono coloquial que delata la entrevista, admite:
"A medida que avanzo, prefiero desnudar mi expresión. Empleo las metáforas más gastadas porque eso es lo eterno: las estrellas parecen ojos... o la muerte, por ejemplo, es como el sueño".

En Alphaville (1965) del mismo Godard, se vuelve a citar a Borges, el texto, en este caso es pronunciado por el ordenador que rige  la sociedad futura, la voz de una máquina que en agonía dice algunas líneas de la "Nueva refutación del tiempo", incluido en Otras Inquisiciones (1952):
"El tiempo es la sustancia de la que estoy hecho.
El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego".

Con respecto a la incorporación de temas o atmósferas “borgeanas”, parece que todo empezó con los films: El año que viene en Marienbad (1961) de Alain Resnais y París nous appartient de Jaques Rivette (196l), donde en el comienzo, sobre la mesa de la protagonista aparece un ejemplar del ya citado Otras inquisiciones.
Luego, revistas de cine inglesas descubren todo un mundo borgeano en los films de Nicolas Roeg. Es notoria también la influencia del cuento de Borges El jardín de senderos que se bifurcan en el film de Peter Greenaway El contrato del pintor. Como podemos observar después de este incompleto “inventario", la relación de Borges y el cine, y de éste con el escritor no por ser laberíntica, compleja e intrincada deja de ser sumamente importante e interesante.

En cuanto al último punto, el que refiere a Borges guionista, conviene recordar lo que éste anotó de sí mismo:
“ escribe en vano argumentos cinematográficos".
Esta alusión resultó profética, al menos para los dos primeros guiones que Borges escribió con Bioy Casares en el año 1951, a pedido de una productora: Los orilleros y El paraíso de los creyentes, y que fueron luego rechazados. Estos textos los podemos encontrar en un libro publicado por la Editorial Losada en l955, con un prólogo muy ilustrativo de sus intenciones fallidas. No obstante  Los orilleros, fue llevada al cine en 1975,  por el director Ricardo Luna.

Pero lo más significativo de Borges como guionista, lo vamos a encontrar, sin lugar a dudas, en el film Invasión (1969) dirigido por Hugo Santiago. Es de recordar, que Invasión, es considerado uno de los films más importantes de la historia del cine argentino.  
                                                                                    

10/6/16

A.CENGIZ BÜKER en la ciencia ficción                             



Armağan Cengiz Büker: escritor, poeta, ensayista y traductor de Estambul (Turquía). Cuenta con diversas obras literarias publicadas en Turquía y otros países.  Tiene, además, un doctorado sobre José Martí preparado en la UNAM (México) y en la Universidad de Ánkara en dos idiomas.  A continuación publicamos un relato de su autoría que, si bien pertenece al género de la ciencia ficción, encierra una gran paradoja futurista.


HOMO  HOMINI  RES  SACRA  

   Por: Armağan Cengiz Büker  

“En el año 3142 después de Jesucristo... Uso, por supuesto, el sistema cronológico empleado en vuestro tiempo para darles la fecha y facilitar su comprensión. Realmente, yo tenía que poner una cifra diferente según el Primer Calendario Galáctico (PCG), el cual había comenzado con esfuerzos recíprocos como el Tiempo Digital de Comunicación (TDC) en el año 2042 después de Jesucristo... ”

Al emitirse estas palabras audiovisualmente por los altavoces multidireccionales, había centenares de ojos y oídos curiosos en el salón; muchos investigadores de todas las disciplinas, y otros muchos científicos y administradores interesados en el tema... Algunos estaban escuchando en la Lengua General Universal (LGU), y otros en su elegida Lengua Acústica Subjetiva (LAS), con un silencio terrorífico, como si todo el locutorio estuviera vacío.

El orador hablaba de un futuro que abarcaba mil terrestro-solares-años (TSA). Las electrónicas ondas del pensamiento, que se originaban de los ultrapequeños tetradimensionales drivers (4DD) situados en el disco-drive, sección de la gigantesca computadora que cubría el gran bloque hexagonal del Laboratorio Pan-Universo (LPU) en la tetradimensionada ciudad INT-8 de los Continentes Unidos (CU), estaban difundiéndose dentro de la vasta extensión del salón, y eran simultáneamente traducidas en centenares de diferentes y subjetivos idiomas:

“Dentro de los trabajos que se dirigen al abrir el uso de las áreas vacías del nuestro Sistema Solar y de las facilidades de población que van ampliándose, acordándonos de las muchas especies de animales y plantas extintas, durante la era de rápida pérdida del agua del planeta llamado Tierra en los años 2000, y de otras numerosas y variadas formas de vida, y la revelación del redescubrimiento de la naturaleza salvaje, y tal vez la recreación, el desarrollo y enriquecimiento de los seres biológicos en los planetas antes conocidos o recientemente conquistados.”

“Para realizarlo, el Instituto de la Armonía Interestelar (IAI) que se reunía en la Unidad del Simposio Virtual (USV), poniéndose en comunicación con, posiblemente, la época más antigua y decidiendo que era conveniente acelerar la divulgación de la información recíproca...”

Fue un acontecimiento increíble la elaboración de la comunicación matemática, lo que estaba sucediendo dentro del canal del tiempo.  Cuestiones,  cuestiones, cuestiones que estaban surgiendo en las mentes de los científicos, investigadores y toda la demás gente interesada, mientras escuchaban el discurso voceado desde el futuro: ¿Se podría hacer un “software” escrito que coexistiera en varias unidades de tiempo, al igual que si esto pudiera multiplicarse y se hallara en varios sitios a la vez? ¿Se habría roto por fin aquel concepto sólido y monodireccional del tiempo? ¿Sería posible en verdad? ¿Podría haberse ya logrado la conexión del tiempo?

La audiencia estaba viviendo la respuesta a esa pregunta en ese mismo momento; experimentaba un programa de 1100 años en el futuro sincrónicamente unidos. Por fin se había conseguido. Y exactamente ahora se cumplía este complicado programa al contactarse con ellos; no aquí físicamente y biológicamente, sino en forma de una existencia virtual capaz de establecer una comunicación como si se produjese entre auténticos seres humanos. Difícil de percibir y comprender, pero concreto y real.

Era exactamente como un ser humano ante ellos. Un ser humano sin cuerpo. Extrafísico. Sólo alma e inteligencia.  Una conciencia digital restituida desde un tiempo de mil años. Interrogando, contando, explicando, bromeando; adivinando las preguntas en las mentes y buscando una respuesta. Tal vez esta conversación podría continuar como un diálogo, iniciando otro paso. ¿Era un hombre quien los llamó? O era todo eso, o era sólo una ilusión. ¿O se trataba nada más que de un programa? ¿Cuál era la diferencia?

¿Era el ser humano solamente un pensamiento? ¿Podía un “living software”, activo e interactivo, ser considerado una verdadera persona? ¿Los programas y pensamientos implican idénticos conceptos? ¿O los pensamientos en realidad son programas?

“Es importante es el concepto de la evolución” -continuó diciendo la voz en el salón-. “La evolución es exactamente el aspecto unilateral de un continuo cambio. Por lo tanto, la evolución no debería ser unilateral…” -dijo la voz-, “porque todo cambio siempre se ha producido en todas las direcciones. El cambio nunca ha sido unilateral.”

“El problema de la libertad es también importante para la humanidad. En su época ustedes han luchado guerras de libertad, o ustedes han creído que estaban en busca de la libertad en ciencia, en política, en filosofía... mientras que la libertad es una cuestión de organización. ¿Podríamos considerar que violar las reglas de un juego es libertad? ¿Es esclavitud obedecer las reglas? ¿Puede decir uno que un jugador de damas es más libre que un jugador de ajedrez, ya que esta tiene más reglas y normas que aquella? ¡Investigar las reglas del juego es exactamente lo que tenemos que hacer! Uno debe poner sus propias reglas para ser liberado de las leyes físicas. Libertad es conciencia; libertad es amor. Así no se necesitará ningún choque, ninguna guerra. De acuerdo a este punto de vista, ahora estamos tratando de cambiar la historia.”

“Es necesario borrar ya mismo los grandes errores de la memoria universal. Personalmente, yo quisiera, con una más bien romántica actitud, reasumir la historia, según el clásico calendario de ustedes, digamos por ejemplo, en el siglo quince; en el cual la armonía natural estaba creando un ameno balance con la conciencia humana. ¡Vamos a empezar el humanismo desde un principio, pero esta vez en un verdadero estado consciente y en una universal inmensidad de cuatro dimensiones!”

“Si ustedes se preguntaran qué es exactamente lo que yo quiero realizar a través de este discurso, sepan que mi objetivo es cooperar con ustedes para recobrar el hábito del pensamiento clásico, lo cual, lamentablemente, habíamos perdido durante el siglo cincuenta, para hacerlo otra vez presente. Y, para establecer una fase de comunicación interactiva, me hace falta ahora un aparato transmisor-receptor, por supuesto, como, digamos, un verdadero cuerpo humano.”

“¡Muchas gracias! Ustedes me dieron la posibilidad de expresarme, conservando esta digital existencia mía sobre un CD con todas las técnicas de comunicación espacial que han inventado. Sin embargo, yo puedo usar sólo un poco de estas capacidades cargadas sobre este programa, pues me han recuperado, momentáneamente, a causa de la falta de un concreto cuerpo físico; mientras que yo hubiera necesitado de una tecnología más avanzada para obtener una obra de “feedback” con preguntas y respuestas cara a cara con ustedes, por ejemplo una súper-robot-computadora. O, por supuesto, ustedes podrían insertarme en un cuerpo biológico como programa de ondas cerebrales (POC), pero en el sentido de una clásica corriente del tiempo. Ustedes no están todavía en un tan alto nivel técnico-biológico. Bien, si no me equivoco, es un método creado unos quinientos años después. Es claro que si quisiéramos podríamos acortar ese período; aunque ahora, en un principio, deberíamos hacerlo utilizando una máquina pensadora.”

“De hecho mi verdadero fin es estudiar el ciclo comprendido entre los siglos quince y dieciocho... pero no puedo volver a aquellos años pues todavía no tenían computadoras ni el módulo digital del pensamiento. Por ello, yo no puedo aún estar allí virtualmente. Tal vez más adelante podría transferir estas técnicas a ese período, pero antes que nada debo crear un contacto material y mental con aquella época. En otras palabras, tendremos que trabajar todos juntos, ustedes y yo, para desarrollar el libre transporte de los seres físicos por el canal del tiempo.”

“En el siglo XXIII de vuestro calendario, fue inevitable e ineludible la influencia de una polución tecnológica y mecanización. A consecuencia de la destrucción del ámbito natural, junto con muchas especies de vida, y además, la especie del homo sapiens se extinguió... Y ahora, en el siglo XXXII, no podemos acceder a su propia recreación, además de toda la evolución que hubiera tenido a lo largo de tanto tiempo, usando la tecnología genética, ya que lamentablemente no podemos encontrar el medio ambiente físico necesario dentro de los mil millones de estrellas y planetas del universo. Las máquinas y los mecánicos, por supuesto, pueden moverse alrededor libremente, tanto en la atmósfera de nitrógeno y azufre como en medios sin atmósfera alguna, independientemente de la luz o de cualquier forma de energía. En cuanto a los súper-robots computarizados, inclusive manteniendo vivo el proceso de conciencia, no se les  puede otorgar el amor a la vida, ya que es la esencia misma de la vida biológica. En otras palabras; no les pueden dar la libido, en el sentido del poder positivo de la vida. Es decir, no hay ninguna pasión ni deseo ni placer, ningún afecto ni ideal, no hay  curiosidad ni arte ni creación…”

“La humanidad, que manifestó una extraordinaria adaptación a la naturaleza hasta el siglo XX, se ha dado tanto a los excesos desde entonces, en este proceso de adaptación, que esta vez terminó con la completa destrucción de un medio ambiente en el que se pudiera vivir. Ese medio ambiente, que sólo existía en el planeta Tierra se ha desvanecido.”

“Y luego, en consecuencia de esa avaricia insaciable y sin propósito, el hombre destruyó al hombre. Y ahora el ser humano hecho de carne y hueso solamente figura en los libros de historia, o de historia natural, o en los museos, o en dibujos y fotos antiguos, o en las películas... Fácilmente podríamos haber creado, con todo el conocimiento recogido durante los siglos y eras que han pasado, una cantidad de otros planetas similares, y hasta sistemas solares. Nuestra querida Tierra hubiera podido amparar fácilmente cien mil millones de pobladores. Pero la cantidad más alta que se alcanzó no pasó de diecisiete mil millones en una larga cadena de siglos. Así, los medios de vida se han ido agotando. Con la invención de nuevas tecnologías, la aparente necesidad de seres humanos ha disminuido. Las tecnologías de robots y supercomputadoras han progresado. Todo el trabajo recayó sobre ellos. De esta manera el ser humano quedó sin función, inútil y absurdo. Hoy en día, es decir en el siglo XXXII AD, no ha quedado ningún ser humano biológico al que podamos conocer, aquel que solíamos llamar Homo sapiens... Cuando pudimos valorizar al ser humano y la importancia de ser hombre, ya fue demasiado tarde. Ahora necesitamos miles de billones de hombres y mujeres, o más... De todos los tipos...”

“Negros, blancos, asiáticos, australianos, mestizos, mulatos, híbridos... De todos los colores, de todas las razas, de todos los caracteres; los listos, los necios, los robustos, los alegres... Nos hacen falta de todas las etnias y especies. Solamente si hay humanos hay un sentido del universo. ¿Para qué sirve la felicidad, la riqueza, la libertad y todos los conceptos parecidos sin los seres humanos?”

“La historia está llena de errores. Ahora es tiempo de corregirlos y reconstruir el pasado, con la ayuda de los métodos para reciclar el tiempo. Tenemos que recrear la historia. En los tiempos antiguos la civilización siempre fue dirigida hacia la defensa y  el crimen, hacia el odio y la matanza. Pero ahora debemos volver al principio para comenzar nuevamente, para reconstruir el pasado. Ir en la dirección correcta para que la humanidad vuelva a vivir y prosperar, a hacerles existir. Por supuesto, no podemos cambiar el tiempo sin cambiar el pasado. Y hasta allí tendremos que remontarnos para crear, otra vez, nuestra suerte de ser hombres. Empezando de ahora en adelante. Es decir, desde el pasado en adelante. Es decir, a partir de este mismo año de 2195.”

 ©  Armağan Cengiz Büker - Todos los derechos reservados.

27/5/16

La inspiración y el estilo

por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz
Donostia-San Sebastián-España


Nos hemos atrevido a profundizar en el escritor Juan Benet (1927-1993). Sobre este “autor por horas” ―como él se autodefinía― que escribió tanto y que cultivó diferentes géneros (novela, relatos, ensayo, teatro…) existen miles de artículos, entrevistas… Pero tal vez no se conozca su afición a la pintura, su personalidad, su estilo singular… sepan que su nombre debe pronunciarse con el acento en la segunda ′e′. Y, por qué no decirlo, sus metáforas rebuscadas, su dificultad, su aridez y su complejidad de pensamiento.

Juan Benet era ingeniero (“una profesión noble, no como otras”, en su opinión) y tenía fama de antipático―aunque Javier Marías decía de él que “era el hombre más gracioso y encantador de la tierra”―. Pero aquí nos vamos a ocupar de su faceta de escritor, o más precisamente de ensayista literario con el libro que publicó en 1965 La inspiración y el estilo. Pensamos que para conocer a un escritor hay que leerle. De ahí que nos hayamos limitado a extraer fragmentos donde define y comenta estos dos pilares de la escritura.

El estilo proporciona el estado de gracia; a falta de otro término más específico es preciso buscar en el estilo esa región del espíritu que se ve en la necesidad de subrogar sus funciones para proporcionar al escritor una vía evidente de conocimiento que le faculte para una descripción cabal del mundo y que sea capaz de suministrar cualquier género de respuesta a las preguntas que en otra ocasión el escritor elevaba a la divinidad.

Lo que se acostumbra a llamar un estilo suele tener una raíz popular. Pero el estilo muere de viejo, alejado del pueblo. Su momento de mayor gloria coincide con frecuencia con su máximo alejamiento de las fuentes populares de donde nació.

En cambio el grand style es único: el mismo para el dios que para el aventurero; para que un pastor se dirija a un rey y se entienda con él sin necesidad de que el monarca descienda de su sitial. Puede que esa singular y elevada monotonía del estilo no tenga su origen también en el libro que más influencia ha tenido en la formación de todas las épocas nacionales: la Biblia. El mismo Nietzsche lo dijo: El gran estilo nace allí donde la belleza triunfa sobre lo monstruoso.

En nuestro país el gran estilo se define en la vaguedad, torpeza y falta de precisión. En Inglaterra, Italia o Francia ese estilo no falla nunca. En España ninguno de los grandes clásicos coincide en el tiempo o en la acción con ese gran estilo al que, por despecho o repugnancia, han renunciado voluntariamente para echarse en brazos del casticismo. Es cierto que en nuestra literatura no falta ese énfasis que tan cómodamente se confunde con la grandeza.

Estoy convencido de que una obra no puede contar con otro abogado defensor que con sus valores literarios, su estilo. Muchas novelas han dejado de interesar porque no tienen estilo, porque el estilo es, en parte, una manera cualitativa de conocer. No supieron dar a la información un valor permanente que mantenga el interés una vez que aquella había perdido actualidad. Nunca se dejará de leer Moby Dick porque lo que Melville dijo sobre el tema no dejará nunca de tener interés gracias a la forma que le dijo. Por tanto uno de los grandes temas del problema del estilo es que la cosa literaria sólo puede tener interés por el estilo, nunca por el asunto. El interés no puede radicar en la información en sí, sino en aquel estilo narrativo que haga permanentemente interesante un conocimiento que ha dejado de tener actualidad. El estilo no es más que un esfuerzo del escritor por superar el interés extrínseco de la información para extraer de ella su naturaleza caediza y confeccionarle otra perdurable.

El escritor que inició su carrera con los comentarios de actualidad llega en un momento a descubrir que se ha hecho poseedor de un estilo, es capaz de tocar cualquier futilidad para interesar al público. En definitiva, el estilo es un instrumento con el que puede acercarse a cualquier cosa para descubrir y extraer su interés.

La madurez supone casi siempre un estilo porque es el estado que comienza con la decisión de abandonar la búsqueda del vacío para dedicarse al pulimento de la herramienta (publicó su primera novela —tras ser rechazada por varias editoriales y varias veces reescrita— con cuarenta años). Durante los años de aprendizaje es la obra quien tira del escritor remolón para arrastrarle hacia su deber. En la madurez, es el escritor quien tira de la obra.

Una de las cosas que a la larga le suele sentar peor a una prosa es la innovación. Una cosa es renovarse, hacer que una cosa sea nueva siendo la misma y otra muy distinta es innovarse, alcanzar la novedad marcando las diferencias.

Los escritores griegos de la época helenística solían designar la inspiración con el término entusiasmo, con esto querían indicar que tenía una raíz divina. Es el regalo que los dioses entregan al hombre para ayudarle a conocerlos, ensalzarlos y temerlos. Así el escritor inspirado (entusiasta o endiosado) es quien por disponer de una visión más amplia que la usual es capaz de describir y ensalzar el mundo con más precisión, generalidad y firmeza que los hombres dedicados al estudio.

Haciendo uso de la analogía de la gracia es preciso concluir que el soplo divino sólo lo recibe el escritor que se halla en estado de gracia, un estado transpuesto que al tiempo que le despierta una sensibilidad y una receptividad hacia el mensaje de las alturas le embarga un cierto número de facultades que se demuestran innecesarias en ese acto.

Una composición lírica es la única obra literaria vigente en el momento actual que puede ser totalmente inspirada o derivada en su totalidad de un dictado de la inspiración. Hasta el Romanticismo o la Ilustración no se puso nunca en duda la existencia de una fuente de conocimientos y bellezas que acudía en socorro del poeta para mitigar los rigores de su carrera.

El escritor judío no tiene ni que investigar ni que novelar; es el puro narrador y su función única es la de cantar la gloria y el poder de Dios; y quiso dar a su libro el carácter de crónica verídica para atraer la atención, la fe y la credulidad del lector. Por esto el Antiguo Testamento tiene una sola intención, un único estilo y una única fuente de inspiración.

El contenido, las fábulas son un ejemplo de una inspiración dictada por una creencia, ceñida a un estilo insoslayable y limitado a una estricta concepción del universo que es la base del estado judío y de su legislación.

En la prosa sagrada es muy raro que un pasaje bíblico comience con “Una tarde…”. Estas dos palabras no prefiguran un estilo, pero sí adelantan un modo narrativo. Y es que de ellas arranca un estilo que tiende a la ficción frente a “Y aconteció…” que se corresponde con una intención dogmática y una voluntad histórica. El empleo del artículo indefinido de “Una tarde…” lleva a adueñarse del tiempo, de aquella tarde que por ser una entre millones no tiene una configuración propia, por lo tanto, al ser extraída del conjunto innominado e infechado pasa a pertenecerle en toda su extensión.

Hemos querido finalizar con una cita del autor que recoge sus dos facetas en las que se sustentó su vida: “Yo ocupo un tiempo actuando como ingeniero y jugando como escritor. Y, si bien parece que he alcanzado en el ejercicio de la profesión ingenieril un grado satisfactorio de madurez que me permite vivir gracias a ello, no puedo por menos de pensar que en cuanto a escritor nunca dejaré de ser irresponsable”.

ser
escritor

13/5/16

RESCATANDO A LUBICZ MILOSZ        
POESÍA Y PENSAMIENTO    

Por Héctor J.Freire  (Buenos Aires - Argentina)

hectorfreire@elpsicoanalitico.com.ar
A la memoria del poeta y traductor Lysandro Z.D.Galtier

"Sóplame la palabra envuelta de sol, la palabra
grávida de cólera de este peligroso tiempo."

O.W. de Lubicz Milosz



  
                                                                         


Oscar Wladislas de Lubicz Milosz nació el 29 de mayo de 1877 en Cereja, dominio de Mehilev perteneciente a su familia desde el siglo XVIII, en la Lituania histórica. Los Milosz (cuyos nombres heráldicos son: Lubicz-Bozawola, quiere decir “Voluntad de Dios”), y se remontan al siglo XIII. Estas tierras legendarias, que la revolución rusa del año 1917 y las particiones territoriales del 19 habrían de arrancarle para siempre.

El padre del poeta fue un hombre de una inteligencia vivaz y  “trastornada”; despótico, caballeresco, generoso, violento y romántico a la vez. Antiguo oficial de un regimiento de la Guardia que abandonó tempranamente el ejército para explorar las selvas africanas y dedicarse luego, sucesivamente, a la alquimia y a la aeronáutica.

La infancia de Milosz en el espacioso castillo de sus antepasados, está encuadrado entre un preceptor y una gobernanta. Sólo los domingos y a la hora del almuerzo, se le permitía a Milosz ver a sus padres; e inevitablemente, cuando esa fecha llegaba, su sola presencia en el amplio comedor provocaba las iras del padre y las réplicas hostiles de la madre.

Es tal la exasperación y tan amargo el sinsabor que aquellas escenas dramáticas le deparan que, en 1909 y ya en París, a raíz de una discusión con su padre, Milosz intenta suicidarse de un tiro de revólver. Entre ese padre tiránico y esa madre siempre azorada, el poeta creció en un clima de constante estupor, parecido al sueño.

A la edad de 11 años sus padres lo llevaron a París y lo inscriben en el Liceo de Janson de Sailly, donde termina sus estudios superiores obteniendo la gran medalla de plata de la Alianza Francesa. En 1896 ingresa en la Escuela de Lenguas Orientales y en la Escuela del Louvre, donde estudia, durante tres años, la epigrafía hebraica, aramea y asiria, bajo la dirección del célebre traductor de la Biblia, el profesor Eugene Ledrain. Entre 1902 y 1906 pasa una temporada en sus tierras de la Rusia Blanca para regresar luego a París.

Muertos sus padres, y poseedor de una cuantiosa pero efímera fortuna, se consagra durante varios años a realizar viajes de estudios filosóficos y literarios en Alemania, Rusia, Polonia, Inglaterra, Austria, Italia, España y en el norte de Africa.
En 1916 entra en la Oficina de Estudios Diplomáticos dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores. En 1918 es designado para llenar las funciones de redactor diplomático de la delegación lituana en la Conferencia de la Paz. En 1919 es destacado como representante diplomático de Lituania en París, cargo que desempeña hasta su muerte.

En 1931 se naturaliza francés. Ese mismo año se le otorga la Cruz de la Legión de Honor de Francia y poco más tarde es condecorado por su país con el título de Gran Oficial de la Orden del Gran Duque de Gediminas.
Su obra múltiple y diversa, sustenta una calidad y densidad interior siempre extraordinaria. Comprende, entre 1899 y 1938, unos treinta títulos, entre los que se destacan:

 Las siete soledades (1906)Los elementos (1911)Miguel de Mañara (1912)obra de teatro, misterio en seis cuadros. – Mefiboset (1913)tragedia bíblica en tres actos. – Poemas (1915) – Adramandoni (1918) – La confesión de Lemuel (1922)Los libros de poemas metafísicos: Ars Magna (1924) – Los Arcanos (1917), y los de ensayo Los orígenes ibéricos del pueblo judío (1932) – Las claves del Apocalypsis (1938).

Milosz pertenece a esa categoría de hombres y de poetas como Proust, Rilke, Pessoa o Machado, seres que en cierto modo sobreviven a su expresión y la sobrepujan. Figuras en quienes se encarna una realidad ignorada. Una especie de “milagro” une sus personas, sus vidas, su presencia y lo que hay de más sutil y de más extraño en sus obras. Son algo más que poetas: se diría que son la revelación misma de la poesía.

Milosz fue un verdadero precursor, uno de los iniciadores y propulsores del movimiento literario que erigió a Apollinaire en jefe de escuela. Más de un eco de ese acento inalienable, de su tono, resuena en los poemas del autor de Alcoholes. Sus meditaciones y pensamientos, esencialmente metafísicos sobre el movimiento, lo conducen, poco antes de 1916, al descubrimiento de la ley espiritual y física de la relatividad universal. “Al descubrimiento de la materialidad del espacio vuelto sinónimo de relación de los móviles”, adelantándose así a la revelación que hiciera un año más tarde el genio de Einstein.

Desde 1927 Milosz no ha de escribir más poemas. No obstante lo cual, a fines de 1936, da a conocer un último texto: “Salmo de la estrella del amanecer”, traducido por primer vez en la Argentina, por Lysandro Galtier.

Consagrado desde su juventud a la exégesis, a la filología y a la prehistoria, Milosz se entregó de lleno durante sus últimos años a la “construcción” de un puente entre lo visible y lo invisible. En este sentido, Milosz es uno de los grandes solitarios del arte, que a través del camino de la soledad permaneció fiel a la “ley de la luz”. Recorrió el mismo camino transitado antes por poetas-filósofos-visionarios como: Pitágoras, Dante, Novalis, Hoelderlin, Swedenborg o Blake. Y como ellos, supo que hay mucho más de lo que sospechan nuestros sentidos. Al decir de Adolfo de Obieta “toda su obra es la de un lúcido hijo del misterio”.

Milosz murió de un ataque de angina al pecho en su retiro de la rue Chateubriand, al promediar la noche del 2 de marzo de 1939. Sus restos fueron inhumados en el cementerio de Fontainebleau. Así lo recordó Galtier, miembro fundador de la “Association Les Amis de Milosz”, en el artículo “Reencuentro con Milosz en Fontainebleau”, publicado en el Diario La Nación el 11 de agosto de 1957: “....La casa donde murió Milosz está actualmente cerrada. Los que compraron ese inmueble no han vuelto. Y quizás es mejor que así sea. Un grave silencio la habita, sin embargo. Yo he tirado de su llamador para decir ¡presente! a sus fantasmas, y el alambre gastado del llamador, al romperse, hizo que éste quedara en mi mano. Es sólo un tosco llamador de hierro forjado..... Yo lo he traído conmigo y cuando lo tomo entre mis dedos siento que la mano de Milosz está en la mía.”

El mundo que describe Milosz en la mayoría de sus poemas, es un mundo donde el hombre no es ya el solitario sino la soledad, ni el abandonado sino el abandono, ni el condenado, sino la condenación. Así en su “Sinfonía de Septiembre” nos dirá:

“¡Bienvenida seas, oh tú, que el eco de mis propios pasos,
desde el fondo del oscuro y frío corredor del tiempo,
sales a mi encuentro!
¡Bienvenida seas, soledad, madre mía!

Soledad-Madre, una hipótesis deslumbrante que Novalis y Rilke no hubiesen desechado. Y como uno de los tantos “poetas de Dios”, Milosz –según expresó en su “Canto del Conocimiento”-, veíael mundo de los arquetipos y los describía a través de la palabra poética: “la palabra envuelta de sol”, precisa y luminosa del lenguaje del pensamiento.

Milosz, confería a la imagen poética, en su realidad específica, un dinamismo que proviene de una ontología propia. Las imágenes poéticas que creó Milosz, nos dan siempre un tono exacto y la medida propia de su ser. Así adquiere sentido la ambición afirmada del poeta de reconciliar el arte, la filosofía y la religión con la ciencia. Al respecto cabría señalar que el movimiento general de la poesía francesa durante el siglo pasado puede verse como una rebelión contra la versificación tradicional silábica. Esa rebelión coincide con la búsqueda del principio dual que rige al universo y a la poesía: la analogía.

Lo que el crítico Jean Bellemin – Noël llamó: Milosz y “el demonio de la analogía”. No olvidemos que la historia de la poesía moderna es una sorprendente confirmación del principio analógico.

El poema es un sistema de equivalencias, como ha dicho Roman Jakobson: rimas y aliteraciones que son ecos, ritmos que son juegos de reflejos, identidad de las metáforas y comparaciones. En la poesía de Milosz la analogía concibe al mundo como ritmo, y todo se corresponde porque todo es esencialmente ritmo. La analogía como una sintaxis cósmica: si el universo es un texto o tejido de signos, la rotación de esos signos está regida por el ritmo.

El mundo es un poema nos dice Octavio Paz, y a su vez, el poema es un mundo de ritmos, pensamientos y símbolos.
Correspondencia y analogía no son sino nombres del ritmo universal.

Tanto lo visible como la literatura son infinitos. El estilo es visión. En la filosofía y en la literatura, las “ideas” crecen lateralmente, brotando de raíces ocultas. Una obra literaria lograda significará que nada puede ser como era antes. Como la metafísica (y Rilke), nos manda cambiar nuestra vida. El arte nos enseña la más enigmática de las propuestas: el hombre es una cuestión para el propio Dios. De esa cuestión no somos nosotros los dueños. Comenta George Steiner, en su libro de ensayo La poesía del Pensamiento (del helenismo a Celan).
Lo cierto es que el poeta del pensamiento Milosz y el físico-matemático Einstein, por distintos caminos, estaban preocupados por “el secreto de la cosa”. Es así que el mismo Einstein declararía luego que “ningún camino lógico conduce al descubrimiento de las leyes elementales, y que solamente hay el camino de la analogía, ayudado por el sentimiento de un orden que yace detrás de la apariencia”.

El pensamiento y la analogía, en la poesía de Milosz, vuelve habitable al mundo. A la contingencia natural y al accidente opone la regularidad; a la diferencia y la separación, la semejanza. En su poesía de pensamiento, la analogía sería el puente verbal que permite al poeta, sin suprimirlas, reconciliar las diferencias y las supuestas oposiciones. Esta concepción, supone que la analogía es el efecto de una acción voluntaria del espíritu, como si el “verdadero poeta”, al considerar indispensable una comparación en un momento dado de su discurso, buscara en la serie virtual de comparables el que le conviene. Así adquiere sentido, el tratamiento especial que Milosz da a conceptos tales como “imagen”, “símbolo”, “metáfora”, “correspondencias”, “conocimiento” y “pensamiento”, así como las consecuencias de esa actitud en el campo de su escritura poética. Analogía sobre la que se basan los conceptos expuestos en sus poemas “metafísicos”, articulados con una teoría poética: como la suma entre el nivel filosófico y el nivel literario. Milosz autoriza esa “operatoria” cuando afirma en su gran poema Cántico del Conocimiento (1918), con el que inaugura sus preocupaciones filosófico-poéticas, que algunos “sustantivos no son ni los hermanos ni los hijos sino los padres de los objetos sensibles”.Hay pues un doble registro de signos: el que relaciona nuestro lenguaje corriente con lo que por comodidad llamamos “lo real” (real ilusorio, fenomenismo, como lo llama Milosz) y el que en el más allá de este mundo fenoménico convertido en signos, vincula la apariencia material a un “proto-lenguaje” (que en cierto modo para Milosz, sería “la palabra de Dios”, la palabra poética).

Ambos lenguajes se relacionan el uno con el otro por medio de un “referente” pero que es todo lo contrario de un absoluto: ya que Milosz pretende instaurar un verdadero pensamiento poético de la Relatividad. En este sentido, recupera el vocabulario de Swedenborgpara relacionar un mundo “celeste”, un mundo “espiritual” y un mundo “natural”. Esta construcción, facilita el establecimiento de juegos y correspondencias entre los distintos niveles de significación. No es casual que las palabras claves del pensamiento de Milosz sean: Lugar, Movimiento, es decir Relación y Nada (que no tiene que ver con el vacío, que es anterior a la noción misma de espacio). Etimológicamente, aná/logo significa: lo que se obtiene remontándose al “logos” es decir al motivo, al patrón, al modelo. A Los Arcanos (1927), en el decir poético de Milosz.

En este sentido, el poeta Raúl Gustavo Aguirre señalaba a propósito de Heráclito que no resulta fácil discernir entre lo poético y lo filosófico y se preguntaba si “no será, acaso, una señal de que (…) la poesía está volviendo a los orígenes, allí donde el lenguaje de la belleza, el de la verdad y el de lo sagrado son uno solo”. [*]
La analogía es la ciencia de las correspondencias, su principio poético. Incluso, el “pensamiento analógico poético” podría describirse entonces como la estrategia (la astucia) de Milosz para con la trascendencia. El recurso de la poesía para enfrentarse a la alteridad. Dentro de este esquema, escribir un poema es descifrar al universo sólo para cifrarlo de nuevo.  El juego propuesto por Milosz es infinito: el lector repite el gesto del poeta: la lectura es una traducción que convierte al poema del poeta en el poema del lector.

De ahí que el “pedido poético” con que abre este doble recordatorio, al poeta Milosz y a Lysandro Galtier, su traductor, también sea el nuestro:

                 sóplame la palabra envuelta de sol, la palabra
                  grávida de cólera de este peligroso tiempo”.


[*] Osvaldo Picardo, Poesía de Pensamiento (Palabras e ideas), ensayo preliminar al libro Poesía de Pensamiento. Una antología de Poesía Argentina. Ediciones Endymion, Madrid, 2015.

Dos poemas en traducción de Lysandro Z.D. Galtier

DESPERTAR
En un país de infancia recuperada entre lágrimas,
En una ciudad con latidos de corazones muertos
(todo un arrullador surco de latidos de latidos de vuelo,
De latidos de alas de los pájaros de la muerte;
De chapaleos de alas negras sobre el agua de muerte),
En un pasado fuera del tiempo, enfermo de arrobamiento,
Los gratos ojos dolidos del amor arden todavía
Con un fuego manso de mineral rojizo, con un triste encanto,
En un país de infancia recuperada entre lágrimas….
Sin embargo, el día llueve sobre el vacío absoluto.
¿Por qué me has sonreído en la gastada luz,
Y por qué y cómo me has reconocido,
Extraña muchachita de angélicos párpados,
De reidores, azulados, suspirantes párpados,
Hiedra de noche estival sobre la luna de las piedras?
¿Y por qué y cómo, no habiendo jamás entrevisto
Ni mi rostro ni mi duelo, ni la miseria de los días,
Me has reconocido tan de pronto,
Cálida, musical, brumosa, pálida, amada?
¿Por quién morir en la noche inmensa de tus párpados?
Sin embargo, el día llueve sobre el vacío absoluto.
¿Qué palabras, qué músicas terriblemente caducas
Se estremecen en mí con tu presencia irreal,
Sombría paloma de los días lejanos, tibia, bella?
¿Qué músicas en eso se estremecen durante el sueño?
¿Bajo cuáles frondas de soledumbre antiquísima,
En qué silencio, en qué melodía o en qué
Voz de niño enfermo volver a encontrarte, oh bella,
Oh casta, oh música escuchada en el sueño?
Sin embargo, el día llueve sobre el vacío absoluto.


CUANDO ELLA LLEGUE…
Cuando ella llegue, ¿habrá gris o verde en sus ojos,
Verde o gris en el río?
La hora será nueva en este porvenir tan viejo,
Nueva pero tan poco novedosa… ¡Antiguas horas en las que se ha dicho todo, visto
Todo, soñado todo:
No os imagináis cómo os compadezco…!
Habrá entonces otro hoy y ruidos de ciudad
Tal como los de hoy y siempre – ¡duras experiencias!-
Y olores –según la estación- de septiembre o de abril.
Y un falso cielo, y nubes sobre el río.
Y palabras –según la ocasión alegres o sollozantes
Bajo cielos que se regocijan o que lluevan,
Porque nosotros habremos vivido y simulado
-¡ay!- ¡tanto y tanto
Cuando ella llegue con sus ojos de lluvia sobre el río!
Y habrá también (voz del hastío, risa de la impotencia)
El viejo, el estéril, el seco momento presente,
Pulsación de una eternidad hermana del silencio;
El momento presente, tal como este momento.
Ayer, hace diez años, hoy, dentro de un mes,
Horribles expresiones, pensamientos muertos,
Pero, ¡qué importa!
Bebe, duerme, muere, es preciso liberarse de sí mismo
De una u otra manera…

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28/4/16

Claves para escribir un buen cuento                 

 

por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz el 28-04-2016


Escribir un cuento no es difícil siempre que se tenga una historia que contar y cierto conocimiento de los recursos narrativos. Pero si se trata de escribir un “buen” cuento…, eso ya es harina de otro costal. Qué mejor que ir pasito a pasito, dando pautas.

El cuento como tal tiene vida propia; los personajes en
él inmersos deben, al menos, dar la ilusión de tener
una voluntad ajena de la del autor o del mismo lector.
Ese es el signo de un gran cuento, un microcosmos
encerrado en las hojas de papel (J. Cortázar).

1.- Selección. En primer lugar hay que tener una noción del tema, de lo que queremos contar. En este punto destacamos como primer requisito esencial: la selección. La regla de oro del arte literario es omitir, decía Stevenson. Es primordial elegir aquellos datos que son relevantes para la historia. En nuestra cabeza bullen muchas ideas, grandes temas, pero no vale todo; sólo aquello que llegue, incluso, a obsesionar. El conjunto de elementos que el autor tendrá que volcar sobre el papel (los personajes, los eventos y la atmósfera…) puede provocar molestia y angustia. Por eso afirma Cortázar que escribir es de alguna manera exorcizar.

2.- Unidad. Una vez que tenemos claro este punto, hay que centrarse en contar una única historia, un único tema, y hacerlo de manera concentrada ―ya que disponemos de muy poco espacio― para conseguir que cada descripción, cada escena aporte un nuevo dato que, a su vez, genere la intensidad narrativa que necesitamos.

3.- Tensión interna. Esa intensidad crea una cierta atmósfera y la tensión interna hace que el lector se pregunte qué sucederá a continuación. Hay que evitar la mala intriga, esa que proviene de la sucesión absurda y accidental de acontecimientos. Cada línea tendrá que añadir información, será necesario seleccionar los acontecimientos, disponerlos en el sentido que más convenga a la trama para acceder al resultado final; ese del que, en palabras de J. Cortázar, se sale como de un acto de amor, agotado y fuera del mundo circundante, al que se vuelve poco a poco.

Pero antes hay que escoger el punto de vista narrativo adecuado al desarrollo de la historia, analizar cómo se puede contarla, las distintas posibilidades disponibles, fijar dónde se coloca el narrador y qué puede expresar desde esa posición. Pensar en el tiempo, cuándo se van a desarrollar los hechos: en presente o tal vez convenga que el narrador lo cuente desde el pasado, conozca toda la historia y haya sido testigo de los acontecimientos. Y también tener en cuenta el espacio narrativo en el que se mueven los personajes y que aparecerá más o menos descrito en función de la importancia de la vida que practican.

Recordé que siempre me han irritado los relatos donde
los personajes tienen que quedarse como al margen
mientras el narrador explica por su cuenta (J. Cortázar).

4.- Prefiguración. La prefiguración nos prepara, sin saberlo, para el final, nos insinúa lo que va a suceder, pero escatimándonos el desenlace. Son pequeños hilos que el escritor va tirando. Aquí entra en juego la importancia de las repeticiones que dan continuidad a la trama. Para conseguir que la historia se proyecte en la mente del lector de un modo ligado y continuo, las repeticiones harán que la atención del lector se deslice de una frase a otra y de una acción a otra, sin un especial esfuerzo por su parte.

5.- Verosimilitud. Es necesario detallar con precisión cada escena para crear dentro del cuento un marco espacio-temporal reconocible o al menos muy bien definido, con el fin de persuadir al lector de que la historia es posible y, por lo tanto, de que el conjunto de la trama adquiere verosimilitud.

6.- Mostrar en lugar de decir. Los buenos escritores pueden decir casi todo lo que tiene lugar en la ficción que escriben, salvo los sentimientos de los personajes. Esta cita de Gardner expresa muy bien la idea de que los sentimientos no hay que explicarlos, sino que deben ser sugeridos mediante acciones de los personajes para que el lector los perciba sin filtros.
En resumen, un buen cuento debe ser breve, de intensidad creciente, debe producir en el lector una gran impresión y todo, en él, ha de ser significativo y verosímil. Esas son las cualidades que califican a un buen relato para que resulte inolvidable, para que el lector se adentre en él y le deje huella.

serescritor