Un trovador santiaguero guitarrista de Carlos Gardel
Fuente: CUBARTE
Al trovador Roberto Moya lo conocimos en la Peña de Sirique, en el Cerro, un domingo por la tarde.
Un amigo de ambos, Félix Cobo, me lo presentó como el autor de la guajira Ranchito mío
que acababa de interpretar el dúo de Luisito Plá y su esposa. Se
trataba de Roberto Moya, que ya tenía 73 años de edad. Luego supe que
este trovador santiaguero había sido acompañante de Carlos Gardel en
varias actuaciones y películas.
Le pregunté: ¿Cómo un trovador santiaguero llegó a ser uno de los
acompañantes en la guitarra del afamado artista Carlos Gardel?
Yo conocí a Gardel en el año 1933 cuando fui al Hotel Anzonia, en
Nueva York, en la Avenida Broadway y Calle 72. Allí fui a hospedarme con
mi compañero en el dúo, el argentino Carlos Spaventa. El gerente del
hotel, que sabía que éramos músicos, me dijo: ahora mismo acaba de
marcharse Carlos Gardel y está buscando guitarristas. Ese día no pudimos
verlo, pero Eligio Potorosi, muy amigo de él, nos invitó a que fuéramos
a conocerlo. Fuimos al día siguiente a un apartamento que Gardel tenía
alquilado en el este de la ciudad.
Cuando lo vimos ya sabía quiénes éramos y se comportó con nosotros
como si fuéramos viejos amigos. En efecto en ese momento estaba buscando
guitarristas de experiencia que supieran interpretar música argentina
para que lo acompañaran, ya que los guitarristas de su grupo no habían
llegado por problemas con los visados. Nos echó el brazo por los hombros
y nos dijo que sacáramos las guitarras, entonces cantamos una samba que
él mismo tarareó. Enseguida dijo: “esta bien, no hay problema, mañana a
la una nos vemos en los estudios de la Paramount”.
Y así fue como tomamos parte en la primera película que Gardel filmó en Estados Unidos, que se llama Cuesta Abajo. Gardel quedó satisfecho de nuestra actuación en ese filme y nos invitó a participar en otros como Tango en Broadway, El día que me quieras y Tango bar, aunque
en esta última no aparezco personalmente, ya que lo que hice fue
acompañarlo en la música de fondo. Ya en esos días habían llegado sus
guitarristas pero nos dejó actuar con ellos porque Gardel quiso que
también participáramos en esas películas. Yo me quedé con Gardel y lo
acompañé en algunas actuaciones.
Cuando terminamos los compromisos en Estados Unidos él quería
llevarme para la gira por América del Sur pero Lepera, que era el
administrador, se opuso porque aumentaría los gastos al incluirnos en la
nómina, entonces Gardel comprendió y me dijo: “Esta bien ché, tú te vas
para Cuba y el día 24 de junio te embarcas para acá y nos encontraremos
en Nueva York el día 1ro. de julio porque vamos a rodar 5 películas más
en las cuales pienso mejorarte”. Acepté de mala gana, aunque tenía
ganas de venir para Cuba y dejarle algún dinero a la familia.
El día 24 de junio de 1935, tomé el ferri Florida en La Habana y me
dirigí a Cayo Hueso para luego coger un tren para Nueva York.
Encontrándome en la estación de trenes vi como los vendedores de
periódicos vendían enseguida los diarios de ese día. Un amigo me trajo
un periódico que en grandes titulares decía: “ACCIDENTE AÉREO EN
MEDELLIN. GARDEL CON TODOS SUS ACOMPAÑANTES PERECIERON. EL CUERPO DE
GARDEL ESTABA CARBONIZADO. SE IDENTIFICÓ POR LA RASTRA QUE LLEVABA”.
La rastra es un cinturón de cuero que los argentinos llevan pegado
al cuerpo para guardar sus monedas, debo aclararte que Gardel era
coleccionista de monedas. Desde luego, regresé a Cuba en el mismo barco…
¿para que iba a seguir? Pensé entonces que si hubiera continuado de
guitarrista con Gardel también hubiera muerto en el trágico accidente
ocurrido en Medellín, Colombia, el 24 de junio de 1935.
Roberto Moya, gaucho transitorio y trovador santiaguero, nació el 26 de
septiembre de 1897 en Santiago de Cuba, en una casa de la Calle Santa
Lucía entre San Pedro y Santo Tomás. Falleció en La Habana el 27 de enero de 1971. Su padre, Francisco Moya Portuondo
era profesor de piano y alternaba esa profesión por la de ayudante en
una notaría, alguacil, secretario de un juzgado y Procurador Público. (...)
Por Lino Betancourt Molina (fragmento)
Fuente: CUBARTE
http://www.cubarte.cult.cu/periodico/opinion/25685/25685.html
6/7/14
1/7/14
Premio Nacional de Poesía del Festival de Medellín
Mario Eraso y Hellman Pardo, ganadores del I Premio Nacional de Poesía Festival Internacional de Medellín.
El Jurado compuesto por Juan Manuel Roca, Gabriel Jaime Franco y Fernando Herrera otorgó por unanimidad los dos premios
a los siguientes libros: Amanecer en Lisboa con Oliverio de Mario Eraso e Historia del agua de Hellman Pardo.
A continuación un texto de cada ganador.
El Jurado compuesto por Juan Manuel Roca, Gabriel Jaime Franco y Fernando Herrera otorgó por unanimidad los dos premios
a los siguientes libros: Amanecer en Lisboa con Oliverio de Mario Eraso e Historia del agua de Hellman Pardo.
A continuación un texto de cada ganador.
Mario Eraso
Nació
en Pasto en 1967. Vive en México hace ocho años. Es Doctor en
Literatura Hispánica por El Colegio de México. Su tesis consistió en la
lectura crítica de la poesía de Roberto Juarroz. Entre 1988 y 1998, ganó
en Colombia concursos de poesía y cuento a nivel nacional. Figura en
las antologías Quién es quién en la poesía colombiana (1998) y Consejo para la buena muerte (2009). En 2005 publicó con la editorial colombiana Común Presencia su libro, Cementerio. Es también autor de Oro, con la editorial mexicana Sin Nombre.
Así debió ser al principio la vida
Personas
Muchos miles de personas
Caminando sencillamente
Corriendo sencillamente
Bajo la lluvia
Sobre la nieve
Así debió ser al principio
Cuando solamente había personas
Muchos miles de personas
Que salían a pasear con sus hijos
A pasear con sus mascotas
Caminando mientras conversaban
Corriendo mientras reían
Bajo la lluvia
Sobre la nieve.
- - - - -
Hellman Pardo
Bogotá, 1978. Premio Nacional de Poesía Eduardo Carranza en 2010 por Elementos del desterrado. En 2011 es merecedor del Premio Nacional de Poesía Casa Silva por El falso llanto del granizo.
Ese mismo año el Ministerio de Cultura le concede la Beca a la
Circulación Internacional de Creadores en New York. Ha publicado La tentación inconclusa (Común Presencia Editores, 2008); Anatomía de la soledad (Gamar Editores, 2013) y El falso llanto del granizo (El
Ángel Editor, 2014). Director de la Biblioteca Comunitaria Imago en
Bogotá. Pertenece a los Consejos Editoriales de las Revistas la Raíz
Invertida y Ulrika.
RETRATO DEL OLVIDADO
Si volviera el agua a martillar las aceras
traería consigo los recuerdos de mi padre.
Su mano a orillas de mi mano
halándome con fuerza
con cierto temor
de que su hijo mojara su pasado.
Sin embargo
tanto esfuerzo
una espléndida derrota.
Empapado todo
yo entreveía
a ese hombre huir de la lluvia
el rostro lacerado
goteando
ese silencio imperturbable.
Si volviera a caer
a manera de prodigiosa lluvia
el agua
traería consigo un largo adiós
adiós
aquí termina todo.
Adiós al recuerdo que perdura
adiós a la orilla de su mano.Con-fabulación 333 - Colombia
E-mail: confabulacion33@gmail.com
27/6/14
Hablando de fútbol - Cuento
Del
ingeniero Amílcar Bernal Calderón, ganador de algunos premios de
narrativa y poesía a nivel local e internacional; autor de dos poemarios
premiados en concursos de Colombia y España, e incluido en antologías
internacionales de cuento y poesía; publicamos un cuento alusivo al
fútbol, por estos días tema omnipresente.
DIJO que él, cuando estaba en la escuela, escribía a mano con una letra Palmer muy bonita, por contrato y a destajo, las escrituras y actas de la notaría de su padre, en un pueblo perdido de Boyacá.
Su
hija, mi consuegra, creía que la vida de su padre era memorable, y me
pidió que fuera a visitarlo para ver si yo me le medía a escribir su
biografía. Entonces el viejo tenía 86 años y estaba a punto de enviudar,
mientras en la calle no se hablaba de otra cosa que del mundial de
fútbol, que acababa de comenzar. Íbamos, creo, por ahí en 1994.
Estábamos
sentados, después del almuerzo, en la sala de su casa de campo. El
viejo tomó la palabra después de ir, con su mirada a través de la
ventana, hasta la infancia para traer lo que iba a decirme:
“Papá,
abogado y notario del pueblo, mi jefe, cansón de tan honesto que era,
guardaba religiosamente mi salario, dos centavos por cada acta escrita,
para que mi futuro lo gastara. Eso entendía, y me parecía injusto pues
no era el tiempo quien trabajaba sino yo, que lo imaginaba a él como un
viejito jorobado, canoso, de bastón y oloroso a almanaque, parado al
otro lado de mi escritorio en nuestra notaría, leyendo con voz mohosa la
primera escritura del mundo, que yo sostenía cerca de sus ojos azules
para que su ceguera pudiera leerla; entonces el papel se deshacía al
contacto con su mirada dejándome las manos amarillas, una sensación de
incompetencia y dos centavos menos en mis ahorros”.
De la cocina vino su esposa con un café para mí y un consomé para él.
“Ahora
que lo pienso,” siguió, “yo a ratos desconfiaba de la existencia del
viejito de marras pues la infancia, que éramos yo y todos mis amigos,
ignoraba el futuro: el tiempo, para ella, la infancia, sólo era oscuro o
soleado, dormido o despierto y, por raro que parezca, todo, desde el
comienzo de la historia sagrada, se llamaba Hoy. Pues bien: un domingo,
cuando ya tenía suficientes ahorros, papá decidió que yo debía invertir
mi dinero; entonces nos fuimos, a caballo y bien tempranito, hasta la
capital para comprar, con mi dinero, el primer par de zapatos de cuero
para los pasos de mi vida. Antes los caminos sólo sabían de mis
tropezones y mis alpargatas. Al mediodía regresamos al pueblo, yo con
mis zapatos nuevos y él con la certeza de que su hijo era pobre otra vez
y por tanto debía seguir trabajando: es que para los papás de mi tiempo
el trabajo era más que el salario recibido. Hoy creo que sucede lo
contrario”.
De nuevo se quedó como dormido al comienzo de una mirada azul que salía por la ventana e iba por ahí hasta mil novecientos.
“Como
siempre que salía, y antes de volver al abrazo de mamá, que para él era
la casa, papá fue a la droguería a comprar algún remedio que
generalmente no necesitábamos (quizás por eso yo ahora me enfermo a cada
rato), y me dio permiso para ir al parque donde mis amigos jugaban al
fútbol. Estaba tan emocionante el partido que no me aguanté las ganas y
entré a jugar con mis zapatos nuevos.”
Aquí
el viejo se detiene, inmortal, me mira con ojos de tragedia y boca que
sonríe, como si el recuerdo de la catástrofe fuera feliz, un juego, y
dice:
“Pues
los pinches zapatos no aguantaron hasta el final del partido. Se
dañaron de tanta patada contra el cuero. Quedaron inservibles. Tanto
trabajo para nada, y además, para colmo, quedamos cero a cero”.
Ahora
el viejo se nota cansado, mira alrededor e intenta pararse de su
asiento, como si quisiera irse. Pero no, decide quedarse, me mira y me
dice, como dejándome una herencia:
–¿Sabe qué, señor?: a mí desde ese día ese deporte no me gusta. Con-fabulación Nº 332
E-mail: confabulacion33@gmail.com
20/6/14
HÉCTOR FREIRE: TRES POEMAS
- BUENOS AIRES, ARGENTINA -
VIAJE AL INTERIOR DE LAS COSAS
En los poemas de “Satori” e incluso en “Voces en el interior del sueño de la piedra” de Héctor
Freire se experimenta la inagotabilidad del sentido. La vida se
escabulle y la
contingencia de este devenir es pura ilusión. Aunque se evidencia un
retaceo de
la figura humana, la presencia de la mirada profundiza todo aquello que
aparece
y que deslumbra y que a la vez invita a continuar la búsqueda incesante
de ese
sentido que el mundo otorga a cuenta
gotas pero que promete seguir regalándose si la pasión de mirar no
claudica.
Héctor Freire aceptó el reto de no
abrigarse en el yo lírico, hay algo de templanza y de desafío en esta
voz que
hurga y encuentra la belleza incluso en la aridez, en lo inesperado. El
gesto
de sorpresa apenas se asoma pero la fascinación ante lo visto estalla
dentro
del poema. Y lo curioso es que la escritura no
siempre suele encontrar su disparador en la tridimensionalidad de la
vida sino en la bidimensionalidad de la fotografía y del cine, el buceo
entonces es un desafío mayor. La belleza rescatada como el resultado de
un auscultar exquisito se muestra en su desnudez. Tomar el perfil
exacto, sin
merodeo, de un zarpazo pero a la vez con delicadeza. Poesía de la
interioridad, de sentido
apretado. Se trata de franquear una puerta que entreabre otras puertas
en una
infinita búsqueda. Cierta parquedad de esta voz vuelve al poema en una
zona
misteriosa, misteriosa incluso en las franjas de sus descubrimientos.
Lo desplegado, lo visto, lo hallado en este
buceo, en este peregrinaje muestra sólo un perfil, suficiente y
deslumbrante, pero el viaje de
descubrimiento es una promesa que la escritura apenas deja soslayar.
Leer estos
poemas supone aproximarse a las cosas del mundo sabiendo que lo que
queda afuera del acto de conocimiento es inmensamente mayor y
majestuoso. El poema se propone así
como una aproximación, una aventura que opaca
el ego. Textos epifánicos; la literatura en su mejor expresión.
(Contemplación de una vieja fotografía)
Lo real debería ayudar a vivir los sueños
Para Tito
La boyita blanca se hundió de golpe y sin avisar,
y un pez plateado iluminó el agua como el follaje
encendido de los árboles en las tardes de otoño.
En ese "instante vacío" los tiempos sen entrecruzan
y nuestra relación con el paisaje se invierte:
más que recordar sentimos que el pasado nos recuerda.
-Pero la memoria es aquello que a medida
que nos acercamos nos aleja.-
Ahora el viento persiste con su presencia sin cuerpo
y barre las hojas ante la claridad que muere:
-Paciencia y lentitud.-
La luz se ha comprimido en el rincón
más oscuro de la fotografía,
tiene miedo de estar perdida:
el peso de las sombras cierra todas las puertas,
y finalmente desaparece , como el recuerdo
de aquella escena junto al lago e la que mi padre
me habló de los misterios de la pesca.
A veces, se tiene la impresión de habitar una imagen,
el sentimiento de que el tiempo, al igual que aquel pez,
súbitamente está fuera del cuadro.
Y en silencio avanza, y a medida que crece su presencia
disminuye la del que la contempla.
Sin movernos , la memoria nos cambia de lugar,
nos da y quita realidad.
"Satori" Ediciones en Danza, Bs. As. 2010.
*****
Paradoja
La araña hila
una oscura plegaria
alrededor del insecto paralizado,
armoniza su apetito
con pequeños gestos
bajo la lluvia.
Mientras, los pájaros
ensayan su canto vespertino.
Así de simple:
en el instante de máximo equilibrio,
la destrucción sucede.
"Satori" Ediciones en Danza, Bs. As. 2010.
*****
Jardín zen*
El tiempo ancló ahí su punzante trabajo de cirugía.
Sin embargo, esa piedra simple, irregular, austera,
parece restituir al jardín la luz lunar almacenada.
Su escrupulosa exactitud hace que el grano de arena
más ínfimo se convierta en infinitos destellos.
De tanto ser mirada, esa "piedra de sol"
se ha vuelto transparente, su realidad innata
hace del ritmo del cielo un mar sin espesura.
El instante que brilla y se abisma en sí mismo,
y nunca desaparece por completo.
Hay momentos imposibles de medir y contener:
son bendiciones inmerecidas e imprevistas.
Semillas que estallan y describen
la naturaleza inmóvil del tiempo.
Ahora la luz, en el centro del jardín,
se vacía de su sombra:
un pájaro se ha detenido en el aire.
Es como un sueño que no encuentra cuerpo para soñar
un agua muerta de tanto estar despierta.
* En el templo Ryoanyi de Kyoto, hay un jardín zen de arena blanca y grano grueso que tiene la virtud de reflejar los rayos de la luna. Esta arena, rastrillada por los monjes en rectos surcos paralelos o en círculos concéntricos, forma una "pintura abstracta" en torno a rocas irregulares.
* En el templo Ryoanyi de Kyoto, hay un jardín zen de arena blanca y grano grueso que tiene la virtud de reflejar los rayos de la luna. Esta arena, rastrillada por los monjes en rectos surcos paralelos o en círculos concéntricos, forma una "pintura abstracta" en torno a rocas irregulares.
"Satori" Ediciones en Danza, Bs. As. 2010.
Héctor
J. Freire nació en Buenos Aires en 1953. Poeta. Profesor de Letras,
crítico literario y de cine. Fundador de la Primera escuela Literaria
del Teatro IFT. Fue Jurado del Fondo Nacional de las Artes (género
ensayo). Director de la revista Rizoma. Forma parte del Consejo de
Redacción de la revista Topia (Psicoanálsis, sociedad y cultura) . Jefe
de la revista de poesía Barataria, y feje de Eidción de la revista
cultural La Pecera (Mar del Plata). Fue guionista del programa
televisivo DNI. Publicó los libros: "Literatura y cine" (1996), "
Sostiene Tabucchi" (1999), "De cine somos; críticas y miradas desde el
arte" (2007). Coeditor de "Insignificancia y autonomía " -debate a
partir de Cornelius Castoriadis- (2007), "El cine y su laberinto -
literatura, pintura y sociedad" (2009).
En
Poesía: "Quipus" (1981) "Des-nudos" (1984). "Voces en el interior del
sueño de la piedra" (1991), "Poética del tiempo" (1997) y "Motivos en
color de perecer" (2003), que obtuvo el Premio del Fondo Nacional de las
artes. Integra la antología "La poesía del siglo XX en Argentina
(Colección Visor de Poesía, Madrid 2010). Uno de sus libros ha sido
traducido recientemente al francés.Fuente: publicado por Irma Verolín en
2/6/14
Un minuto de palabras por Maya Angelou
El
28 de mayo falleció en Salem, a los 86 años, la poeta, actriz,
cantante, defensora de los derechos humanos y desnudista estadunidense,
Maya Angelou, quien nació en Saint-Louis en 1928. Residió en Egipto y
Ghana donde conoció a su gran amigo Nelson Mandela. Fue la autora del
guión y de la música de la película Georgia. Aquí uno de sus libertarios poemas.
SÉ POR QUÉ CANTA EL PÁJARO ENJAULADO
El pájaro salta en libertad
sobre el dorso de la victoria
y flota río abajo
hasta donde termina la corriente
y sumerge sus alas
en los rayos de sol de color naranja
y osa reclamar el cielo.
Sin embargo, un pájaro que atisba
bajo su estrecha jaula
rara vez puede ver a través de
sus barrotes de furia
sus alas se recortan y
sus patas están atadas
lo que abre su garganta al canto.
El pájaro enjaulado canta
con trino de miedo
por las cosas desconocidas
pero aún con anhelo
y se escucha su melodía
en el lejano castro el pájaro enjaulado
canta a la libertad.
El pájaro libre piensa en otra brisa
en un intercambio de suaves vientos a través de árboles
suspirando
y los gusanos de grasa en el césped esperando por un amanecer brillante
y da nombre a su propio cielo.
Pero un pájaro enjaulado se halla en la tumba de los sueños
su sombra grita en un grito de pesadilla
sus alas se recortan y sus patas están atadas
lo que abre su garganta al canto.
El pájaro enjaulado canta
con un trino de miedo
por las cosas desconocidas
pero aún con anhelo
y su melodía se escucha
en la colina distante
el pájaro enjaulado
canta a la libertad.
Con-fabulación Nº 329 - Colombia
DIRECTOR: Gonzalo Márquez Cristo. EDITORES: Amparo Osorio, Iván Beltrán Castillo. COMITÉ EDITORIAL: Fabio Jurado Valencia, Carlos Fajardo. CONFABULADORES:
Óscar Collazos, José Chalarca, Marcos Fabián Herrera, Maldoror, Sergio
Trujillo Béjar, Fabio Martínez, Fernando Maldonado, Gabriel Arturo
Castro, Guillermo Bustamante Zamudio. EN EL EXTERIOR: Alfredo
Fressia (Brasil); Antonio Correa, Iván Oñate (Ecuador); Rodolfo Häsler
(España); Marco Antonio Campos, José Ángel Leyva (México); Luis
Alejandro Contreras, Benito Mieses, Adalber Salas (Venezuela); Renato
Sandoval (Perú); Efer Arocha, Jorge Torres, Jorge Najar (Francia); Marta
L. Canfield, Gabriel Impaglione (Italia); Luis Bravo (Uruguay); Armando
Rodríguez Ballesteros, Osvaldo Sauma (Costa Rica).
24/5/14
Lima: "como quien pela una fruta"
De LA CIUDAD DEL POETA
Por Carlos Fajardo Fajardo
Lima
gris, bárbara, seductora; Lima de bruma y mar, costera y bien andina.
Allí su Plaza Mayor, allá su híbrido barrio de Barranco; he aquí el
centro de la ciudad desordenado y bullicioso, la extensa alameda y sus
canciones. Los días de Chabuca Granda ya pasaron, ahora queda el mito,
el sueño, sólo el sueño.
En Lima, Carlos Oquendo de Amat me esperaba con sus 5 metros de poemas. Tuve la fortuna de toparme con él en la Librería Ibero, en una calle del Barrio Miraflores. Me habló de sus 5 metros de poemas:
—Fue el
único libro de poemas que escribí. Tenía 19 años y una mujer parecida a
un canto. Lo publiqué en el 27. Luego me dediqué a liberar a mi pueblo,
a luchar por el socialismo, su destino. En vida fui torturado,
encerrado en oscuros calabozos, desterrado de mi patria pobre. Adquirí
la tuberculosis en la prisión de El Frontón. Viajé deportado hacia Costa
Rica, México, Francia, hasta que no resistí más y en el hospital de
Navacerrada de Madrid cesaron mis horrores un 6 de marzo del año 36.
Vaya ironía. Mi libro ahora se lee, se estudia, se nombra.
—Si quiere conocer a Lima, me insinuó, recórrala como leyendo un libro, es decir como quien pela una fruta. Así deseo también que lea mis 5 metros de poemas, donde mi palabra es primitiva como la lluvia o como los himnos.
Caminamos
y conversamos un buen rato, tanto que me acompañó hasta mi casa del
amor y se ha quedado el sinvergüenza a vivir en ella.
Luego
vi el mar, el extraño mar de este sur andino. Se diría que Lima no es
nada marina, más bien respira un espíritu andino. De manera que su mar
es ornamental; se está físicamente frente a él, pero espiritualmente en
la montaña. Qué extraña es Lima: ciudad costera andina.
Por
la Avenida Abancay mi mujer y yo tomamos un microbús hacia el centro de
la ciudad. Fuimos testigos de los ritos que se ejercitan debido a la
pobreza en nuestras ciudades latinoamericanas: el grito de un hombre en
la puerta del micro anunciando las rutas, y de tanto en tanto vendedores
ofreciendo sus confites. Afuera las calles rodaban como piedras de
loco. Contrastes de contrastes. Entre el caos vehicular y la gritería,
descubrimos el silencio en el barroquismo de la Iglesia de la Merced, y
en la sobrecogedora Plaza Mayor, abarrotada de turistas, vimos pasearse
el hambre, la miseria de una gran parte de este pueblo milenario. En la
noche, la casa de Chabuca y las calles de Barranco convertidas en
barrio-museo para despistados viajeros.
He
aquí a Lima con su garúa; la que rodeada de mar canta a la montaña.
Bajo la llama del sol esperamos a que nos acogiera su delirante
recuerdo. Escuchamos la ciudad. Hojas caían de los árboles. Detenidos en
las calles, buscamos palabras para nombrar esta tierra de cultura
profunda donde aún se siente un fuerte poderío. Sur del Sur. Ciudad Inca
donde se quedó mucho de nosotros. Recordamos al grande de Oquendo, sus
amorosos versos: Tu nombre viene lento como las músicas humildes y de tus manos vuelan palomas blancas. Mi recuerdo te viste de blanco.
Ah,
Lima, déjanos al menos encontrarte en tu incaica memoria; déjanos tus
ojos para ver mejor los duros y antiguos caminos; regálanos tus
ancestrales y múltiples rostros; danos tus pupilas para llegar a contar
lo que hemos visto a través de ti.
10/5/14
ARS POETICA
por Juan Carlos Céspedes (Siddharta)
- Cartagena de Indias, Colombia -
Ejerzo el más peligroso de los oficios;
la querella contra el viento y la manipulación del fuego.
Juego con serpientes que se disfrazan de palabras,
tengo los brazos marcados de los colmillos de la noche
y escribo cuando el día destila su agonía.
Sé que los poetas han gastado su vida intentando definir la poesía,
pero nunca asumiré este reto por saber que ello es imposible.
Si esto sucediese, no habría salvación para el hombre
ni lugar dónde guarecerse.
Vivo del milagro diario de mis manos y espero paciente al caminante
con mi daga en cualquier esquina de una hoja en blanco.
http://juancarloscespedes.blogspot.com.ar/
"La poesía es mi camino y la palabra mi equipaje"
- Cartagena de Indias, Colombia -
Ejerzo el más peligroso de los oficios;
la querella contra el viento y la manipulación del fuego.
Juego con serpientes que se disfrazan de palabras,
tengo los brazos marcados de los colmillos de la noche
y escribo cuando el día destila su agonía.
Sé que los poetas han gastado su vida intentando definir la poesía,
pero nunca asumiré este reto por saber que ello es imposible.
Si esto sucediese, no habría salvación para el hombre
ni lugar dónde guarecerse.
Vivo del milagro diario de mis manos y espero paciente al caminante
con mi daga en cualquier esquina de una hoja en blanco.
http://juancarloscespedes.blogspot.com.ar/
"La poesía es mi camino y la palabra mi equipaje"
2/5/14
Desde la Argentina nos visita nuestra amiga, poeta Lina Caffarello
París es una enorme metáfora.
Julio Cortázar
RAYUELA, Cap.26
París de la Cité profunda y celta,
de isla de Saint Louis,
gótica de Notre Dame y gárgolas perpetuas.
París, mapa de caracol,
de calles envueltas en llanto de caballos,
con casas coronadas de plomo y caravanas de conductos
que respiran tristes amarillos en la niebla.
París del Montparnasse que ahoga catacumbas.
Del albo Sacré Coeur en lo alto de Montmartre.
De la Bastille de muros invisibles.
Del túrbido Saint Jacques.
D'Orsay, andén devenido impresionista.
Del arco iris que eriza el Pompidou.
París de la Étoile,
de Champs-Élysées enfilados hacia el Louvre,
a su glasé de humo y humedad.
París de torre Eiffel, hierro y laberinto,
candelabro hueco que enciende la fiesta noche a noche
para pintar de vida, al fin, la Ciudad Luz.
* Ensayista, poeta, pianista y fotógrafa artística: Lina Caffarello de Buenos Aires, Argentina.
http://nuevaurraka.blogspot.com.ar/2014/04/desde-la-argentina-nos-visita-nuestra.html
1/5/14
ORO 18/ EL ESPACIO DEL POETA /
Yannis Ritsos
(Monemvasiá, Grecia,
1 de mayo de 1909 - 11 de noviembre
de 1990)
Selección y Notas: Reynaldo García
Blanco
Este 1º
de mayo, a la par de estar celebrando el Día del Trabajo, debiéramos al menos
brindar por el aniversario 105 del nacimiento de ese otro trabajador de la
palabra que fue Yannis Ritsos. Por ahí andan fotos de su visita fugaz a La Habana, en 1966.
Poesía
de claridad atravesada por un humanismo a toda costa. Criticado por algunos por
su estancia en una izquierda dura y poética que le llevó a la prisión, a la vez
es elogiado también por la asunción que hizo de la obra de otro grande de la
literatura griega con Doce poemas para Kavafis.
Por aquí
está el mundo y la atmósfera que nos han legado figuras como Yorgos Seferis,
Odysseas Elytis o Nikos Kszanzakis: La palabra como placer. El poema como vía
de resurrección.
___________
EL
ESPACIO DEL POETA
(Traducido por Nina Anghelidis)
El negro
y tallado escritorio, los dos candelabros de plata,
su pipa
roja. Está sentado, casi invisible, en el sillón,
con la
ventana siempre a sus espaldas. Tras sus gafas,
enormes
y cautas, observa a su interlocutor
bañado
en luz, él oculto en sus palabras,
en la Historia, en personajes
suyos, distantes, en invulnerables,
captando
la atención de los demás en los delicados reflejos
de un
zafiro que lleva en el dedo; siempre sispuesto a saborear
las
expresiones de los ingenuos efebos en tanto que,
admirativamente,
humedecen sus labios con la lengua. Y él,
astuto,
voraz, sensual, el gran inocente,
oscila
entre el sí y el no, entre el deso y el arrepentimiento,
como si
fuera balanza en manos de Dios,
mientras
la luz de la ventana detrás de su cabeza
le
coloca una corona de perdón y santidad.
“Si la
poesía no absuelve – murmuró para sí mismo-
pues no
esperemos misericordia de nadie “.
30/4/14
Elena Poniatowska, una Sancho Panza para los sin tierra
La primer mujer en recibir el Premio Cervantes de Literatura
Contar… contar… contar… Eso hace Elena Poniatowska (escritora y periodista mexicana)
desde hace 60 años. Y eso mismo hace tras subir cinco escalones, dar
siete pasos, otros ocho escalones, dos pasos y un escalón más, para
convertirse en la primera mujer en subir al púlpito del paraninfo de la
Universidad de Alcalá de Henares para dar su discurso de aceptación del
38º Premio Cervantes de Literatura. Y rompe doblemente la tradición: su
traje autóctono y sus palabras, donde más que el autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha o el mismo Quijote, anduvo Sancho Panza.
No apareció cabalgando como Sancho Panza pero lo recordó, se comparó a
él: “Soy una Sancho Panza femenina. (…) Una escritora que no puede
hablar de molinos porque ya no los hay y en cambio lo hace de los
andariegos comunes y corrientes que cargan su bolsa del mandado, su pico
o su pala, duermen a la buena ventura y confían en una cronista
impulsiva que retiene lo que le cuentan”.
La
vida se escribe todos los días. Recuerda. Recalca.
Poniatowska,
creadora de una obra que conjuga diferentes registros para ver la vida. El
resultado, según el jurado del Cervantes, es “una brillante trayectoria
literaria en diversos géneros, de manera particular en la narrativa y en su
dedicación ejemplar al periodismo. Su obra destaca por su firme compromiso con
la historia contemporánea. Autora de obras emblemáticas que describen el siglo
XX desde una proyección internacional e integradora. Elena Poniatowska constituye
una de las voces más poderosas de la literatura en español de estos días”.
Por Winston Manrique Sabogal (Fragmento)
Fuente: El País - Madrid - 24-6-2014
http://cultura.elpais.com/cultura/2014/04/22/actualidad/1398195340_185168.html
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